Con apenas cuatro años, "Addy", como la llamaba su familia, murió el pasado 3 de junio.

Matt, su papá, compartió una desgarradora, pero a la vez conmovedora, foto a través de su cuenta de Facebook. En la misma se puede observar a su hijo Jackson, de seis años, consolando y acompañando a su hermana en sus últimos días de vida.

En la imagen está Addy en su habitación de hospital, visiblemente debilitada por el cáncer, mientras su hermano le toca la cabeza con su mano derecha.

"Un niño pequeño no debería tener que despedirse de su compañera de juegos, su mejor amiga, su hermanita", escribió Sooter en Facebook. "Así no es como debería ser. Pero este es el mundo en el que vivimos".

El tumor que atacó a Addy, llamado DIPG (por sus siglas en inglés), es una forma muy rara y altamente agresiva de cáncer que se comúnmente en niños de entre cinco y nueve años.

A la pequeña se le diagnosticó con tan solo dos años.

Solo entre 200 y 300 niños en los Estados Unidos son diagnosticados cada año, según consigna Daily Mail.

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Este tipo de tumor se encuentra en la base del cerebro y en la parte superior de la columna vertebral. Sin embargo, hasta el momento se desconoce cómo se origina.

Los padres de Addy, Matt y Chandra, notaron a fines de 2016 que su pequeña hija comenzó a caminar mal. Pero en un principio pensaron que podía tratarse de un problema ortopédico.

Finalmente, se le diagnosticó DIPG en el hospital de niños de Arkansas, en Little Rock. Los médicos le comunicaron a la familia que no había operación para combatir al tumor, y pronosticaron pocos meses de vida para Addy.

"Una vez que los doctores descubrieron que era DIPG, básicamente dijeron: 'Disfruten el tiempo con ella'", manifestó Anne Sooter, abuela de Addy.

La pequeña fue sometida a 33 sesiones de quimioterapia durante seis semanas. Al completarlo, la familia recibió una buena noticia: el tumor se había encogido. No obstante, los médicos advirtieron que regresaría con más fuerza y que ya ahí nada se podría hacer.

En estos casi dos años desde que se le diagnosticó el cáncer, Addy recibió un viaje a Disney World a través de la fundación "Make a Wish", y también visitó Colorado para que pudiera conocer la nieve.

Pese a los pronósticos desalentadores, la familia Sooter nunca perdió la fe. Por eso llevaron a su hija a una clínica en Monterrey, México, para un tratamiento experimental. Al principio dio buenos resultados, pero en mayo pasado el tumor comenzó a expandirse nuevamente.

Ya sin opciones sobre la mesa, la familia regresó a Estados Unidos. El 1 de junio Addy fue internada en el Circle of Life Hospice en Springdale, Arkansas. Al día siguiente Matt publicó la conmovedora foto de sus hijos.

"Él no quiere dejar de estar a su lado, y no lo haremos", fue la frase del padre que acompañó la foto. Horas más tarde, Addy falleció.

Para el funeral de la pequeña, que se llevó a cabo el último fin de semana en Arkansas, la familia pidió que no manden flores, sino que consideren una donación a la Fundación Michael Mosier que lucha para combatir el DIPG, o para el hospital de niños de Arkansas.

FUENTE: Infobae
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