Pasadas las 17, se cumplió el plazo otorgado por el juez Sérgio Moro para detener a Lula da Silva. Sin embargo, el expresidente continúa en el segundo piso del edificio perteneciente al sindicato de Metalúrgicos, rodeado por la militancia.

"Tengo derecho a recurrir nuevamente a la Justicia. Me voy a quedar junto a mi pueblo, junto a los trabajadores, la gente que lucha en Brasil", dijo el expresidente a través de una vocera.

Los abogados de Lula negocian con las autoridades la entrega del expresidente. La Policía Federal se niega a detenerlo en el sindicato producto de la gran cantidad de seguidores presentes. No sería considerado como prófugo por la Justicia.

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Pasadas las 16, se esperaba la palabra del exmandatario pero prefirió no hablar. Se viven momentos de tensión y protestas en San Pablo.

De acuerdo a versiones periodísticas, Moro quería que Lula se entregue en la cárcel de Curitiba, pero el expresidente se negó a hacerlo: quiere que la Justicia lo busque en el sindicato y ante sus seguidores.

Da Silva fue condenado por un lujoso departamento que recibió como soborno de la constructora OAS, a cambio de garantizarle a la empresa contratos con la estatal Petrobras. Estas coimas rondan los US$ 1,2 millones.

FUENTE: Todo Noticias
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