Lula da Silva no pasaría todo el fin de semana en libertad. El ex presidente brasileño llegó a un acuerdo con la policía y se entregaría hoy tras una misa por su difunta esposa Marisa Letícia, que hubiera cumplido 68 años, afirmaron el diario Folha de Sao Paulo y la agencia de noticias Brasil.

Según este diario, aún no está claro como el ex presidente dejará la sede del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, el lugar desde el cual inició su conquista del poder y donde buscó refugio rodeado por militantes desde el jueves por la noche.

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El juez federal Sergio Moro había dado a Lula hasta ayer a las 17 para que se presentara ante la policía en Curitiba, a unos 417 kilómetros al suroeste de São Bernardo do Campo, un suburbio de San Pablo. Pero Lula resistió y, vencido el plazo, la policía se mostró reacia a entrar al edificio, rodeado por miles de partidarios del ex mandatario, lo que podría haber derivado en disturbios.

"La intención es no forzar la entrega a cualquier costo, sino seguir la orden de la mejor forma posible, con tranquilidad y sin un espectáculo mediático", dijo el director de la policía federal, Luis Antonio Boudens, en un comunicado.

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Los abogados de Lula presentaron además un nuevo recurso, ante la corte suprema, para anular la orden de prisión, argumentando que el tribunal de segunda instancia que lo condenó por corrupción y lavado de dinero no había deliberado sobre ciertas objeciones presentadas a su fallo. Horas antes, un tribunal de tercera instancia había denegado un pedido similar. Lula, que presidió Brasil entre 2003 y 2010 y es el candidato favorito para las elecciones de octubre, fue condenado a doce años y un mes de cárcel por contratos con Petrobras.

La asesoría de comunicación del juez Moro explicó que Lula no puede ser considerado un fugitivo. "Le fue dada la oportunidad para que se presente ante la justicia sin necesidad de que tenga que intervenir la policía. Pero todo el mundo sabe dónde está, no está escondido ni prófugo", dijo la asesora. "Solo puede ser considerado con pedido de búsqueda o prófugo si la policía lo busca y no consigue localizarlo", subrayó.

La situación de Lula es compleja penal y electoralmente. Si fuese detenido, podría hacer precampaña desde la cárcel hasta que la justicia electoral invalide su candidatura en principio en agosto, cuando estudie las postulaciones, dado que en Brasil los condenados en segunda instancia no tienen derecho a presentarse a comicios.

fuente: TN.com.ar

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