Qué pasa. La segunda elección provincial del año servirá como termómetro electoral en una provincia con un padrón chico pero que permitirá medir cierto humor social y a su vez proyectar algunas maniobras electorales que pueden estar haciendo Cambiemos y el peronismo, cada uno desde su lugar.

Quiénes son los candidatos.

  • Juntos Somos Río Negro (JSRN), el partido del actual gobernador, Alberto Weretilnek. Lleva la fórmula Arabela Carreras-Alejandro Palmieri. Cuenta con el apoyo del peronismo tradicional de la provincia.
  • Frente para la Victoria (FpV). Lleva la fórmula Martín Soria-Magdalena Odarda. Soria es hijo del ex gobernador (asesinado por su esposa días después de asumir). Odarda es senadora, exintegrante del ARI.
  • Cambiemos. Integran la fórmula Lorena Matzen (de la UCR) y Flavia Boschi (del PRO).

Qué puede pasar. Encuestas muestran una tendencia a favor de la candidata del oficialismo provincial, Arabela Carreras. Según detallaron fuentes provinciales -aunque Soria posee una buena imagen y parecía que aumentarían sus chances a partir del impedimiento de Weretilnek de presentarse- el candidato kirchnerista no logró cerrar acuerdos con el peronismo tradicional y eso debilitó su postulación.

Por otro lado, el gobernador –apoyado a nivel nacional por su coterráneo el senador Miguel Pichetto- consiguió el respaldo de dirigentes locales del peronismo y también algunos de Cambiemos.

No obstante, fuentes de la candidatura de Martín Soria aseguran que hay un empate técnico, con una leve ventaja a favor de ellos.

Qué quiere el oficialismo nacional. Aunque Cambiemos lleva fórmula propia, no supera los 10 puntos de intención de voto. De hecho, Macri se mostró en muchas ocasiones muy cercano al gobernador a quien el oficialismo sindica como uno de los 3 gobernadores aliados (Misiones, Neuquén, Río Negro).

Qué lecturas pueden aparecer.

  • Si gana el kirchnerismo, se verá como un impulso a la candidatura de Cristina Kirchner.
  • Si gana el oficialismo provincial, el gobierno nacional lo puede considerar un virtual empate. Aunque sentirá la mala performance de la marca Cambiemos (cada vez más devaluada en las provincias), logrará que retenga la gobernación un aliado importante.
  • Por otro lado en ese escenario, se podrá ratificar la idea de que “ganan los oficialismos", relato que podrá impulsar el gobierno de Macri para sostener la tesis de que su reelección es posible.
  • Aunque, por el contrario, el peronismo no K podrá construir el relato de que estamos frente al fin de la grieta. En 2017, el gobernador Weretilnek tuvo que bajar su lista para evitar quedar tercero detrás de Cambiemos y el FpV. No había margen para terceros. Ahora lo hay. Y sería la segunda elección en la que esto sucede (antes, en Neuquén).
  • Por último, está la hipótesis de la “provincialización”. En cualquiera de los escenarios, habrá quienes dirán de que se trata de un escenario local, imposible de extrapolar a nivel nacional.

En uno u otro escenario, pese a ser una provincia con pocos habitantes, seguramente habrá una lectura nacional sobre lo que suceda.

FUENTE: A24
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