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25 de junio de 2025 - 16:57 Hogar.

10 consejos para proteger la piel del frío en este duro invierno

El frío intenso y el uso de calefactores contribuyen a la deshidratación cutánea y agravan las afecciones de la piel. ¿Cómo cuidar nuestra piel en estos días?

Durante el verano, la atención suele centrarse en cuidar la piel con protectores solares para evitar el envejecimiento precoz y el cáncer cutáneo. Sin embargo, el frío también afecta a esta parte del cuerpo, especialmente en quienes padecen enfermedades crónicas como rosácea, psoriasis o dermatitis atópica, que empeoran con bajas temperaturas.

En invierno, alrededor del 30% de las consultas dermatológicas están vinculadas al frío y al uso prolongado de calefacción, según la División de Dermatología del Hospital de Clínicas. Graciela Manzur, jefa de dicha división, señala que los motivos más comunes son piel seca (xerosis), labios agrietados (queilitis) y el agravamiento de dermatitis atópica, rosácea y psoriasis.

Los síntomas de la rosácea empeoran con el frío.

Aunque menos habituales, aumentan afecciones típicas del invierno, como el eritema pernio o sabañones, cuyos casos crecieron notablemente el último invierno. Otras enfermedades relacionadas con el frío son la paniculitis fría, que causa nódulos dolorosos bajo la piel; el fenómeno de Raynaud, con entumecimiento y frío en extremidades; y la urticaria por frío.

El incremento de sabañones en 2024 se debe a la intensa vasoconstricción causada por el frío, que reduce el oxígeno en la epidermis y provoca inflamación con ardor, enrojecimiento, picazón e hinchazón, con síntomas que duran unas dos semanas.

Se aconseja consultar al dermatólogo si los sabañones son frecuentes o prolongados, ya que pueden ser signo de enfermedades complejas como vasculitis o crioglobulinemia. Usar calzado ajustado, fumar y tener contextura delgada aumentan el riesgo al reducir la protección natural frente al frío.

El frío también se hace sentir en la piel.

Qué provoca el frío en la piel

Las bajas temperaturas disminuyen la actividad de las glándulas sebáceas, reduciendo la producción de sebo y lípidos que protegen la piel. Esto debilita la barrera cutánea y favorece la deshidratación, dejando la piel seca, tirante y sensible, según la División de Dermatología del Hospital de Clínicas.

La calefacción en interiores reduce la humedad ambiental, debilitando las defensas de la piel. Esto disminuye la producción de péptidos antimicrobianos y aumenta el riesgo de infecciones en áreas agrietadas.

El viento desgasta la capa córnea, especialmente en rostro, labios y manos, favoreciendo microfisuras que elevan la inflamación y permiten la entrada de irritantes y alérgenos.

Sabañones, rosácea, dermatitis, todo empeora con el frío.

Además del frío y el viento, otros factores afectan la piel en invierno: el uso constante de calefacción, cambios en la higiene, ropa irritante, menor exposición solar, variaciones en la dieta e hidratación, y el uso frecuente de barbijos, bufandas o prendas ajustadas al cuello.

Rosácea y dermatitis atópica

Quienes tienen rosácea saben que los cambios bruscos entre el frío exterior y ambientes calefaccionados afectan su rostro, causando vasodilatación que intensifica el enrojecimiento típico.

Manzur explicó a Clarín que el frío reduce la actividad de las glándulas sebáceas, disminuyendo la producción de sebo y lípidos que protegen la piel, favoreciendo la pérdida de humedad. Además, bufandas, ropa abrigada y cosméticos inapropiados pueden aumentar la irritación en pieles sensibles.

Las bajas temperaturas y la calefacción favorecen la piel seca y el empeoramiento de enfermedades dermatológicas.

El frío también agrava brotes e irritación en personas con dermatitis atópica, una enfermedad crónica que empeora en invierno y afecta la calidad de vida. Factores como piel seca, roce con lana, infecciones, aire seco, gripe y cambios bruscos de temperatura contribuyen a su agravamiento. Los especialistas aconsejan reforzar los cuidados en esta época.

La dermatóloga indica que la psoriasis ha crecido por urbanización, cambios dietarios, estrés y otros aspectos del estilo de vida moderno. En invierno, la piel seca es más vulnerable y necesita atención especial. Por eso, subraya la importancia de adaptar la rutina con hidratación adecuada y productos específicos, además de mantener una dieta nutritiva para reparar y fortalecer la piel.

Cómo cuidar la piel en invierno

La División de Dermatología del Hospital de Clínicas publicó diez recomendaciones esenciales para cuidar la piel en invierno y detectar síntomas que no deben ignorarse.

Casi un tercio de las consultas médicas en los meses de invierno están directa o indirectamente vinculadas con los efectos del frío.

Es clave consultar a un dermatólogo para recibir un cuidado personalizado según el tipo de piel. Las pieles secas o sensibles requieren más hidratación y protección, mientras que las grasas deben mantener limpieza y controlar brotes. Se desaconseja la automedicación.

Se recomienda hidratar con cremas que contengan ceramidas, urea (5-10%), ácido hialurónico, glicerina, manteca de karité, pantenol o niacinamida. Aplicar justo después del baño y repetir al menos dos veces al día, sobre todo en piel seca o agrietada.

10 consejos para cuidar la piel en invierno.
Las bajas temperaturas y la calefacción favorecen la piel seca y el empeoramiento de enfermedades dermatológicas.
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