La emergencia sanitaria que enfrenta Argentina y el mundo nos afecta todos los días, sin embargo existen otras cuestiones que no podemos perder de vista y tiene que ver con el impacto de la pandemia en el medio ambiente.
Día Mundial de la Tierra: coronavirus, clima y medio ambiente
Si bien nuestras vidas han cambiado, las industrias más tóxicas del planeta continuaron en movimiento. Sin embargo, los primeros planes de recuperación ya están surgiendo y eso se puede ver en la disminución del dióxido de nitrógeno en el aire ante la baja circulación de autos y la disminución de la producción industrial.
En coincidencia con el Dia Mundial de la Tierra o el medio ambiente, este 22 de abril, se llevará adelante la Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático convocada por el gobierno estadounidense.
En este ámbito, el pasado 26 de febrero, el Presidente Alberto Fernández dialogó con John Kerry, el enviado especial para el clima de la presidencia de los Estados Unidos se transmitió una invitación del mandatario norteamericano, Joe Biden, para que Fernández participe en la Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático junto a otros líderes mundiales.
Del encuentro virtual participarán 40 líderes mundiales, entre ellos, los presidentes Jair Bolsonaro (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Iván Duque Márquez (Colombia) y Andrés Manuel López Obrador (México), que abordarán los beneficios económicos de una acción climática más contundente.
Entre los convocados estarán los 17 países responsables del 80% de las emisiones que aceleran el cambio climático en el mundo, con el fin de encontrar puntos de convergencia en materia de soluciones. Además de los presidentes latinoamericanos, también confirmó su asistencia el representante de China, que representará la primera reunión entre Joe Biden y Xi Jinping.
UN DATO CLAVE SOBRE EL MEDIO AMBIENTE
En 2019, los países con mayores emisiones de dióxido de carbono provenientes de combustibles fósiles fueron China, Estados Unidos, Unión Europea + UK, India, Rusia y Japón. Estas economías implican al 51% de la población global y al 67% de las emisiones contaminantes.
Desde Greenpeace lanzaron un informe con algunos aspectos de interés con respecto al impacto de la pandemia en el medio ambiente apuntando directamente sobre algunas cuestiones claves.
¿EXISTE UN VÍNCULO ENTRE LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO?
La hipermovilidad humana fue, sobre todo, lo que favoreció la pandemia de coronavirus. De hecho, si las personas hubieran disminuido cada vez más sus traslados, el contagio habría sido más limitado. Este es el objetivo del encierro.
Pero las enfermedades infecciosas se ven favorecidas por el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad. Algunos animales, como los mosquitos, extienden sus territorios y, por lo tanto, propagan enfermedades infecciosas más fácilmente. El ejemplo de la gripe también sorprende; debido a que los inviernos son cada vez menos intensos, ahora el virus está activo durante un período más largo, incluso durante todo el año en las regiones tropicales.
¿DISMINUYERON REALMENTE LAS EMISIONES DE CO2 (DIÓXIDO DE CARBONO) DESDE EL COMIENZO DE LA PANDEMIA POR CORONAVIRUS?
Sí, las emisiones de CO2, responsables del cambio climático, se redujeron en forma significativa en el medio ambiente de los países más afectados por la pandemia.
Como ejemplo, en China, las emisiones de CO2 cayeron casi una cuarta parte entre principios de 2020 y 2021, en comparación con 2019. Asimismo, en el norte de Italia y en los Estados Unidos se comenzó a registrar una reducción en las emisiones de CO2 y en la contaminación del aire.
Eta disminución significativa está directamente vinculada a la reducción drástica de las actividades industriales que dependen en gran medida del carbón y el petróleo.
Del mismo modo, la desaceleración de la movilidad de las personas, en particular la vinculada al tráfico aéreo global (un sector que emite gases de efecto invernadero), condijeron a una caída de las emisiones de CO2.
Sin embargo, estos descensos únicos se producen después de un largo período de aumento continuo. Los últimos cinco años fueron los más calurosos y además, 19 de los 20 años en los que se registró mayor temperatura corresponden a este siglo.
Sumado a esto, actualmente las emisiones de CO2 en los hogares están subiendo de manera drástica.
¿PODEMOS ESPERAR UN IMPACTO POSITIVO EN EL MEDIO AMBIENTE POR EL CORONAVIRUS A LARGO PLAZO?
El COVID-19 representa un peligro para la humanidad y el planeta. Las medidas temporales que se tomaron para enfrentar esta pandemia no parecen una respuesta duradera al desafío del cambio climático. Durante décadas, la tendencia general fue hacia un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero, y las políticas implementadas están lejos de ser suficientes.
Para reducir de manera sostenible las emisiones de CO2 y el cambio climático debe revisarse el funcionamiento económico de nuestras sociedades, basado en actividades contaminantes y en la ampliación de las desigualdades.
La cuarentena por coronavirus produjo consecuencias para el medio ambiente, una de ellas se relaciona a la reducción en el dióxido de nitrógeno en el aire.
UN FENÓMENO CIRCUNSTANCIAL
La imagen de una naturaleza que va ganando terreno de a poco comienza a opacarse. A medida que la cuarentena comenzó su flexibilización y algunas actividades retoman su funcionamiento, la contaminación vuelve a pisar fuerte. Raúl Montenegro sigue este tema muy de cerca. Es profesor titular del Plenario de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) y fue galardonado con el Premio Nobel Alternativo en 2004 por su “trayectoria en el trabajo con comunidades indígenas y su defensa del medio ambiente" en numeroso países del mundo. Además, se encuentra en el proceso final de un libro al que llamará “Coronavirus, ambiente y guerras: las tres pandemias”.
“Las mejoras ambientales que se observan, como aguas de ríos más transparentes y fauna reconquistando sus antiguos territorios, forman parte de un fenómeno circunstancial. En la pospandemia, los ambientes seguirán tan deteriorados como antes o peor porque, por ejemplo, la agricultura industrial y la megaminería se exceptuaron de la cuarentena. También las aguas superficiales y, en alguna medida, las subterráneas siguieron recibiendo las descargas contaminantes de líquidos cloacales, usualmente mal tratados”, evaluó.