El pontífice polaco, Karol Wojtyla, Papa Juan Pablo II, estaba de visita en El Salvador en 1983, cuando se animó a romper los protocolos y cantar su tema favorito, “ Pescador de Hombres” en castellano y al concluir explicó emocionado el sentido de la letra.
El día que Juan Pablo II se animó a cantar en español
“Pescador de hombres” es una de las canciones que más suenan hoy tanto en misas católicas como en cultos protestantes. Su letra alude a un pasaje bíblico muy conocido que describe el primer encuentro entre Jesús y Pedro, y ese llamado vocacional que Juan Pablo II explicó como “La vocación es una cosa estupenda, maravillosa".
En la Biblia hay tres versiones de ese episodio, en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. El relato de los dos primeros es casi idéntico y tan breve como intenso en significados. Mateo dice: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron”.
Un poco más adelante, Jesús convoca a otros dos hermanos, Jacobo y Juan, también pescadores, que estaban remendando sus redes. A ellos también los llamó y de inmediato le siguieron, dejando todo atrás. Como dice la canción: “En la arena, he dejado mi barca, junto a Ti, buscaré otro mar”.
En la versión de Lucas, primero se produce una pesca milagrosa, luego de una jornada sin pique y por eso Simón (Pedro) y Andrés estaban en la orilla limpiando sus redes. Jesús subió a la barca de los hermanos, les pidió que se alejaran un poco de la costa y desde allí predicó a la multitud que lo seguía. Después les dijo: “...echad vuestras redes para pescar”. Pedro replicó: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Y cuando lo hizo vino el milagro, pescó tanto que las redes se rompían. “Viendo esto Simón Pedro, escribe Lucas, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. (...) Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.
Al explicar el sentido de la canción, Juan Pablo II apuntó a que “Pescador de hombres” alude a ese llamado de Jesús y al hecho de que, como discípulos, eligió a personas trabajadoras y simples: “No has buscado ni a sabios, ni a ricos, tan sólo quieres que yo te siga”.
Ese día, en 1983, la emoción del Papa Juan Pablo II conmocionó a todos. Al concluir la canción, les explica a los que se han reunido para escucharlo: “La vocación es una cosa estupenda, maravillosa. El contenido de esta canción dice esto, es una cosa maravillosa. Es Cristo que ha mirado a los ojos una vez, y mira nuestros ojos cada vez, cada día” haciendo alusión al fragmento: “Señor, me has mirado a los ojos; sonriendo, has dicho mi nombre” que lo sintió tan personal.
Pescador de hombres fue compuesto en 1974 por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936 - 1991), autor de varios temas litúrgicos. Pero sin dudas “Pescador de hombres” o “Tú has venido a la orilla”, como también se la conoce, es la más popular y ecuménica de sus composiciones.
En Polonia, tras la muerte del Papa Juan Pablo II “Pescador de Hombres” se ha convertido en un himno de homenaje a San Juan Pablo II.
Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios, ni a ricos.
Tan sólo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú sabes bien lo que tengo:
en mi barca no hay oro ni espadas,
tan sólo redes y mi trabajo.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiere seguir amando.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar.
Tú, pescador de otros mares,
ansia entera de almas que esperan,
amigo bueno que así me llamas.
Señor, me has mirado a las ojos.
Sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena, he dejado mi barca,
junto a Ti, buscaré otro mar,
junto a Ti…..