La nueva ley de etiquetado frontal de alimentos busca alertar a los consumidores sobre productos con exceso de azúcares, grasas, sodio y calorías. Alienta a que los consumidores puedan hacer elecciones más saludables al comprar un producto envasado. Sin embargo, en Jujuy muchos alimentos se expenden por venta al peso, es decir a granel y sin etiqueta, por lo que sería casi imposible para un consumidor saber si tienen exceso de azúcar o sal, por ejemplo. Un grupo de trabajo de la UNJu, investigó cuánta sal hay en el pan que se comercializa y encontró que muchas panaderías producen pan con exceso de sal. Si bien esto podría ser una presunción de muchos, ahora se cuenta con evidencia comprobada en laboratorio.
El pan en Jujuy: con mucha sal
La nueva ley sancionada en 2021 obliga a los productores de alimentos “envasados” a colocar octógonos negros en los envases de alimentos que contengan azúcares, sodio, grasas o calorías en exceso. De este modo, se informa al consumidor y este tiene el poder de hacer elecciones más saludables. Por esta nueva ley de reciente aplicación, muchos alimentos envasados en los comercios y supermercados incluyen ahora advertencias sobre algunos productos. Se busca así, alertar sobre el contenido excesivo de algunos nutrientes (azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales, etc.) y poder hacer una elección de consumir o no ese producto en base a información en la etiqueta.
El consumo excesivo de sal en alimentos no es saludable. El sodio, cuyo símbolo químico es Na, es el principal responsable del aumento de la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la disminución de la hipertensión arterial. Según datos de la Organización Mundial de la Salud se podrían evitar 2,5 millones de muertes al año si el consumo de sal a nivel mundial se redujera 30% hasta 2025.
Pero muchos productos han quedado excluidos de la ley de etiquetado frontal, como es el caso de los productos no envasados, los artesanales y que son de frecuente consumo. La venta al peso o a granel es frecuente en la mayoría de los comercios de Jujuy. Uno de los ejemplos más representativos es el pan.
Los productos panificados y el pan en particular constituyen un aporte importante de sodio a la ingesta diaria, siendo responsable en promedio del 30% de la ingesta de sodio. La legislación Argentina permite que solo se comercialice pan con un contenido de sodio de 476 mg Na por cada 100g de pan. Cualquier pan con contenido superior a esta cantidad estaría infringiendo la legislación y no sería apto para el consumo saludable.
El pan tipo mignon es un producto que se consume a menudo con todas las comidas del día. Está presente desde el desayuno hasta la cena. Además, se expende por venta al peso y sin etiqueta. Es, además, un producto que es consumido por todas las edades. El estudio planteado por nuestro equipo, evaluó cuánto sodio tiene el pan que se vende en las panificadoras en San Salvador de Jujuy.
El equipo de trabajo tomó muestras de 40 panificadoras en capital y en dos muestreos consecutivos. Las muestras se analizaron en los laboratorios de la UNJu. Los resultados indicaron que 80% y 75% de las panaderías de las que se tomó la muestra, vendían pan con contenido de sodio muy superior a 476 mg Na/100g de producto.
Estos resultados son preocupantes a la vista de la legislación nacional y provincial. Las panaderías elaboradoras de pan, deberían reducir la cantidad de sal que agregan sus productos para obtener panes que cumplan con la legislación. Esto permitiría reducir el consumo de sodio, en un producto tan masivo como el pan, y así contribuir a una dieta saludable y a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Sería importante profundizar la vigilancia de los niveles de sodio en productos de consumo masivo, y planificar estrategias para fortalecer los beneficios de la reducción de sodio.
Por mayor información puede consultarse el siguiente enlace: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/anmat_poster_saab_gabriela_julio_rueda.pdf . Los autores agradecen la colaboración de la Dirección de Seguridad Alimentaria de San Salvador de Jujuy por su interés y cooperación en el estudio.
Julio Rueda (jrueda@fca.unju.edu.ar) y María Esther Alfaro (mealfaro@fca.unju.edu.ar), docentes UNJu e investigadores de CIITeD (UNJu-CONICET).
Mónica Guanuco (monicaguanuco173@gmail.com), Bromatóloga independiente.