Argentina atraviesa un cambio histórico en el consumo de carnes. Entre agosto de 2025 y julio de 2026 se consumieron 47 kilos de carne de pollo por habitante, frente a 46,7 kilos de carne vacuna y 20,1 kilos de cerdo. El dato surge de un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea.
El pollo desplazó a la carne vacuna: ¿qué implica para nuestra alimentación?
Por primera vez en Argentina se consume más pollo que carne vacuna. Una nutricionista explica qué cambia en la alimentación y cómo llevar una dieta equilibrada.
En este contexto, la licenciada en Nutrición Verónica Sánchez Rojo (MP 020) explicó cuáles son las diferencias entre el pollo y la carne vacuna, cómo conviene consumirlos y qué lugar pueden ocupar dentro de una alimentación saludable.
Pollo y carne vacuna: ¿cuál es más saludable?
Para la especialista, ambas carnes tienen características nutricionales similares. “En relación con lo que son las proteínas, son similares, son proteínas de alto valor biológico, son de buena calidad”. También destacó que las dos aportan nutrientes importantes:
La principal diferencia aparece en el contenido de grasas. Según explicó Sánchez Rojo: “Si comparamos las grasas, la carne de pollo tiene un poquito menos de grasas que la carne vacuna”. Sin embargo, aclaró que la forma de preparación y la parte del pollo que se consume son determinantes. “La pechuga es la más magra, la que menos grasas tiene, ahora si ya usamos el pollo con el cuerito, con la piel, lo freímos, ya deja de ser saludable”.
El aumento del consumo de pollo se da en un contexto en el que el factor económico tiene un peso importante en las decisiones de las familias.
Para la nutricionista, dejar de consumir carne vacuna con tanta frecuencia y reemplazarla por pollo no implica necesariamente un problema nutricional. “Perfectamente si uno equilibra la dieta con carne de pollo y por ahí hay días que a lo mejor no tenemos ninguna de los dos tipos de carne, podemos inclusive reemplazar la carne vacuna”.
Armar un plato saludable con pollo o carne vacuna:
Sánchez Rojo remarcó que la alimentación no debe centrarse únicamente en el tipo de carne, sino en cómo se arma el plato completo.
“Por eso el plato saludable, nosotros siempre las nutricionistas hablamos, medio plato tiene que ser verduras, de todo color”. También señaló que las familias pueden adaptar la elección de verduras a su presupuesto: “Hoy por hoy hay verduras más caras que otras, entonces uno selecciona dentro de lo que está dentro de la economía de cada persona. Por ahí la verdura de estación”.
Para la otra mitad del plato, explicó que puede incorporarse una porción de carne y alimentos como legumbres, arroz o fideos. “Hoy siempre hablamos de la palma de la mano más o menos para tener una idea de cuánto de carne tendríamos que consumir, depende de la persona”. “Eso es un plato saludable y equilibrado”.
Por eso, la especialista insistió en que no se trata de definir si una carne es mejor que otra: “No podemos hablar de que el pollo es más saludable que la carne vacuna, sino que todo lo que uno va a seleccionar durante el día que sea equilibrado”.
Además, señaló que la recomendación de una alimentación equilibrada coincide con lo que plantea la Organización Mundial de la Salud respecto de los distintos grupos de alimentos.
¿Cuántas veces por semana se puede comer pollo?
Consultada sobre la frecuencia ideal, Sánchez Rojo indicó:
La recomendación es alternar las distintas fuentes de proteínas: “Después alternar un día carne vacuna, un día por ahí pescado, que sería lo ideal”. Sin embargo, reconoció que la realidad económica puede llevar a algunas familias a consumir pollo con mayor frecuencia. “Cuando la economía nos falta, a lo mejor estamos consumiendo pollo todos los días. Hay familias que lo consumen todos los días”.
En esos casos, recomendó evitar consumirlo en las dos comidas principales: “Yo la única recomendación que les doy, no está mal que lo hagan, por ahí una porción al día, no almuerzo y cena”.
La especialista destacó la importancia de elegir la parte del pollo y la forma de preparación. “La pechuga es más seca, a lo mejor no es tan sabrosa”. En el caso de la pata muslo, recomendó: “Si vamos a consumir pata muslo, por ejemplo, sacarle la piel antes de cocinar porque se impregna la grasa”. De todos modos, aclaró que consumir ocasionalmente pollo con piel no representa el mismo problema que hacerlo todos los días: “Una vez a la semana, dos veces a la semana, que hagamos un pollo a la parrilla con el cuero, está bien”. La clave, sostuvo, es la frecuencia y el equilibrio general de la alimentación.
El huevo también puede reemplazar a la carne
Durante la entrevista, la nutricionista también se refirió al consumo de huevos y a la posibilidad de utilizarlos como fuente de proteínas. Recordó que durante años se recomendó limitar su consumo: “Hace unos años se decían no más de tres huevos en la semana”.
Según explicó, esas recomendaciones estaban relacionadas con la preocupación por el colesterol: “Porque, bueno, también producía aumento de colesterol en sangre junto con el resto de las grasas saturadas de origen animal”. Pero señaló que los estudios posteriores modificaron esa mirada y destacó el valor nutricional del huevo: “La clara tiene proteína, la yema es la que tiene la grasa, pero también tiene nutrientes muy importantes”.
En cuanto a la cantidad, indicó: “Dos o tres huevos por día, dependiendo si nuestros valores de colesterol están normal, no hay ningún problema de consumirlos”. En el caso de personas que necesitan una mayor cantidad de proteínas, como los deportistas, mencionó la posibilidad de incorporar más claras.
No es necesario comer carne todos los días
La especialista también planteó que las proteínas pueden obtenerse de distintas fuentes y que no es indispensable consumir carne diariamente. “Por ahí podemos un día hacer algo con verduras, con legumbres y reemplazar la carne, las proteínas de la carne, por la clara de huevo, por el huevo”. “Entonces, no necesitamos todos los días la carne”.
En un contexto en el que el pollo pasó por primera vez a ocupar el primer lugar en el consumo de carnes en Argentina, la nutricionista remarcó que la clave no está solamente en elegir entre pollo o carne vacuna, sino en mantener variedad, equilibrio y adaptar las elecciones a las posibilidades de cada familia.