En invierno, al igual que en cada temporada, es fundamental adaptar los cuidados que se le brindan a las plantas. Por ejemplo, mientras en verano se recomienda regar durante la noche para evitar la evaporación, en los meses fríos es necesario tener en cuenta otras precauciones.
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El truco simple para lograr que tus plantas crezcan en invierno
En esta temporada, es necesario adaptar ciertos cuidados. Aquí te presentamos una guía con prácticas que favorecerán la salud y vitalidad de tu jardín.
Un punto clave es prestar atención al riego, asegurándose de que el agua no esté demasiado fría. Con ciertos cambios en la rutina habitual, se puede garantizar que las plantas mantengan su salud y no sufran los efectos adversos del invierno.
El método ideal para cuidar tus plantas y hacer que crezcan en el invierno
El cuidado de las plantas muchas veces depende del ritmo de vida de cada persona, lo que puede generar hábitos que no siempre benefician a las plantas. Al igual que las personas se protegen del frío en invierno, el jardín también requiere una atención diferente a la que se le brinda en otras estaciones para mantenerse saludable.
La forma adecuada de regar y atender las plantas en invierno
Un detalle que frecuentemente se pasa por alto cuando se cuidan plantas en invierno es la temperatura del agua utilizada para el riego. Es fundamental que el agua no esté fría. Además de este consejo, se recomiendan:
- Ni demasiado fría ni excesivamente caliente: la temperatura del agua es un factor clave. No debe estar congelada ni al punto de ebullición. Si al tocarla se siente muy caliente, conviene dejarla enfriar un poco. Otra alternativa es reservar una porción de agua y dejarla a temperatura ambiente por al menos una hora. La idea es que el agua esté tibia.
- Disminuir la cantidad de riegos: mientras en verano se aconseja aumentar la frecuencia de riego, en invierno sucede lo contrario, es necesario espaciarla. Solo se debe regar cuando la capa superficial del suelo esté seca al tacto.
- Realizar el riego en las primeras horas del día: esto permite que el líquido sea absorbido mientras hay luz solar, evitando que las raíces queden húmedas y frías durante la noche, un aspecto fundamental para su vitalidad y desarrollo.
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Evitar mezclar el riego con fertilizantes líquidos en jornadas de mucho frío, porque esto podría generar un estrés adicional en las plantas.
Aunque estas pautas son de carácter general y algunas plantas necesitan cuidados particulares, seguirlas ayuda a conservarlas saludables. Ante cualquier inquietud, es recomendable acudir a un especialista en botánica, proporcionando detalles sobre las especies que se poseen.