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12 de enero de 2025 - 11:01 Lugares.

Escapadas al aire libre: el pueblo de Entre Ríos ideal para disfrutar en bicicleta

Este lugar permite a su vez disfrutar de un dulce de leche premiado. Es un lugar rodeado de lomadas y verdes paisajes perfecto para tus escapadas.

Urdinarrain es un sitio chico: el centro del pueblo puede ser explorado fácilmente en bicicleta. Sin embargo, se despliega por el área rural, abarcando diversas localidades cercanas que se dedican a la agricultura y fomentan el ecoturismo. En sus alrededores, se consigue un verdadero deleite: un exquisito dulce de leche Definitivamente, es algo que vale la pena degustar.

Recorrer el tambo La Pequeña, donde se elabora un dulce de leche completamente natural, es un atractivo adicional para planear una visita a este pueblo, ubicado a solo tres horas de la capital argentina. No obstante, Urdinarrain ofrece mucho más que solo un tambo para el microturismo: cuenta con una bodega, cuatro museos, diez iglesias de diversas religiones, un club de planeadores y un balneario ribereño con arenas blancas, ideal para la pesca.

Las bicis quedan sin candado frente al museo de Urdinarrain.

Se trata de una localidad única que representa a Entre Ríos en la competencia del certamen de Naciones Unidas, conocido como Best Tourism Villages, aspirando a ser reconocida como la mejor villa turística.

¿A qué se debe esto? A que esta comunidad de aproximadamente 10,000 vecinos, en su mayoría descendientes de inmigrantes europeos, se dedica con fervor a lo que realiza, algo que se refleja en cada pormenor: no solo en su famoso dulce de leche, sino también en el queso, el yogur, los vinos, las cervezas y en las especialidades gastronómicas típicas de las colonias que se disfrutan en cada celebración popular.

El Gran Capitán

Ubicada a 60 kilómetros de Gualeguaychú, Urdinarrain se centra en la histórica estación de tren, recientemente renovada, situada en un amplio terreno atravesado por las vías del ferrocarril. El parque de la estación se ha convertido en el lugar de reunión: un área pública bien mantenida que alberga varios museos en sus cercanías.

La familia Wagner, en el tambo La Pequeña, produce dulce de leche repostero premiado con medalla de oro.

Por estas vías transitaba “El gran capitán”, un servicio de tren que conectaba la Capital Federal con Misiones. Actualmente, el tren sigue funcionando, realizando tres viajes diarios. La bocina de la locomotora interrumpe el silencio absoluto del entorno.

A ambos lados de las vías se extiende el pueblo, fundado en 1890 con el propósito de enlazar dos localidades: Villa Mitre y Villa Florida. Desde allí, existen varios recorridos para explorar. En la zona urbana, todo está a poca distancia. El terreno es llano, la mayoría de las calles están pavimentadas y el tráfico es escaso, lo que permite visitar los museos y las iglesias de diferentes cultos en un par de horas. Las bicicletas se dejan aparcadas en la vereda, sin candado, al modo local.

Para los entusiastas de los vehículos no motorizados, existe un Museo de Carruajes que resguarda sulkys y carretas de hace más de cien años. En el mismo recinto, se encuentra un museo agrícola que muestra implementos de cultivo, junto a un museo histórico regional. Frente a este conjunto de instituciones, hay un museo multitemático. Todo se localiza alrededor del parque de la estación.

Los Bayos, bodega de Urdinarrain.

Hay un circuito autoguiado de la fe, del patrimonio histórico y de los monumentos que permite al visitante recorrer todo a sus tiempos”, asegura Stella Maris Okon, coordinadora y asesora de la dirección de Cultura y Turismo.

La Pequeña

A solo cinco kilómetros por la ruta provincial 20, en las afueras de la ciudad, se extiende una zona rural atravesada por el arroyo Los Bayos, donde la mayoría de los habitantes son descendientes de inmigrantes alemanes. Aquí se encuentran varios establecimientos agropecuarios, entre ellos el tambo "La Pequeña".

Este tambo, rodeado de bosques y melodías naturales de cardenales, jilgueros y calandrias, se destaca no solo por su entorno pintoresco, sino también por su producción artesanal. En "La Pequeña", se elabora un dulce de leche repostero premiado con medallas de oro en dos certámenes nacionales, además de una variedad de quesos como tybo, reggianito, Holanda y otros con sabores únicos. Su yogurt casero es tan apreciado que incluso atrae a personas de poblaciones cercanas que acuden exclusivamente a comprarlo.

La historia de este emprendimiento familiar se remonta a la llegada de la familia Wagner, descendientes de alemanes del Volga que emigraron de Rusia a Argentina para establecerse en Entre Ríos. Federico Wagner y sus hijos levantaron dos tambos, a unos dos kilómetros de distancia uno del otro, ambos aún en pie.

"La Pequeña" invita a los visitantes a explorar su entorno: además de observar los terneros y vacas, el tambo cuenta con un criadero de cerdos que se alimentan del suero sobrante de la producción láctea, generando un circuito sustentable que ayuda a evitar la contaminación del suelo.

“Ponemos pasión en todo lo que hacemos. Elaboramos cada producto con amor, pensando en el consumo de nuestra propia familia. Así fue como logramos ganar la medalla de oro el año pasado y nuevamente este año”, relatan Alexiana Wagner y Ricardo Surraco, hija y yerno de uno de los fundadores. Representaron a la familia en el Concurso Nacional de Queso, Manteca y Dulce de Leche en Villa María el año pasado, y este año en la Copa Argentina de Queso con Ojo y Dulce de Leche, donde el dulce de leche repostero volvió a llevarse la medalla de oro.

La estación de tren está en el centro del pueblo habitado por descendiente de inmigrantes.

Los Bayos

Adyacente a esta iniciativa se encuentra una bodega llamada Los Bayos, que, además de contar con viñedos, también cultiva nueces pecanas. Este lugar es accesible para el público y ofrece la oportunidad de contemplar uno de los atardeceres más hermosos del campo. Su propietario, Jorge Riehme, elabora vinos Merlot, Chardonnay y espumantes.

Visita a la bodega, en dos ruedas.

Somos descendientes de inmigrantes. Mi abuelo paterno vino de Alemania y llegó a América cuando estalló la primera guerra mundial. Primero se radicó en Aldea San Antonio, a unos 15 kilómetros, que es una colonia de Alemanes del Volga. Luego se radicó en Urdinarrain”, dice Jorge Riehme.

Nuestra bodega comenzó su actividad en 2017. Entonces se plantaron las primeras vides (Merlot y Chardonnay), luego agregamos las cepas Pinot Noir y Marselan, en total tenemos 2 hectáreas de viñedos. En 2020 comenzamos la elaboración de nuestros vinos en la bodega que ya habíamos construido. Elaboramos vinos y también espumantes en base a la cepa Chardonnay y con el Método Tradicional o Champenoise”, explica el productor que ofrece visitas guiadas de turistas.

Existen otros itinerarios para explorar la vida rural de las comunidades de inmigrantes de los alrededores. Eduardo Morena escribió un libro que detalla más de diez rutas que se pueden recorrer en bicicleta.

A los circuitos del centro, que incluyen la estación de tren y las áreas de museos, se suman los recorridos de las aldeas alemanas del Volga, los badenes de Los Bayos, las playas de arena blanca, la colonia italiana, la aldea de gauchos judíos y las estancias de la región.

Por supuesto, no todos estos destinos se encuentran a una corta distancia de la estación de tren. Para llegar al balneario a orillas del río Gualeguay, es necesario recorrer 20 kilómetros. Aquellos que están más entrenados pueden llegar allí en bicicleta.

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