El Noroeste Argentino (NOA) es vasto, fértil, cargado de historia y, al mismo tiempo, presenta una unidad que se refleja en sus múltiples facetas. Aunque cada provincia tiene su esencia, como Catamarca, Tucumán, La Rioja, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, todas comparten una conexión profunda, y son ideales para tener en cuenta entre tus escapadas.
Escapadas: así es la finca de turismo cannábico del país ideal para visitar
El Norte de Argentina alberga un proyecto donde es posible tener un primer contacto con el cannabis medicinal, conocer sus cultivos y la planta misma.
A pesar de sus diferencias estructurales, hay un lazo común que las une a través del tiempo. En esta ocasión, te hablaremos de otro aspecto que hace a esta región verdaderamente especial. El 5 de abril de 1892, veía la luz por primera vez la destacada obra de Joaquín V. González, que con su prosa captura magistralmente la esencia del paisaje riojano: “Mis Montañas”.
El NOA, un destino único para tus escapadas
A lo largo de sus páginas, se relatan diversos rincones de La Rioja, con una elocuencia que, a pesar de los 129 años transcurridos, sigue siendo relevante: “La ciudad de La Rioja presenta todavía signos de elocuente antigüedad. Sus templos de piedra descubierta y de murallas ennegrecidas, le dan el aspecto de la tristeza y de la meditación”.
El renombrado autor riojano también relataba la diversidad de paisajes, destacando especialmente aquellos que rodean la Sierra de Velasco. Los remolinos, que se suman a la aridez del lugar, poseen la singular capacidad de fusionar la tierra y el cielo con una grandiosidad única.
Más allá de las montañas de Velasco, el entorno de La Rioja continúa brindando la misma acogedora sensación, el mismo abrazo callado al escuchar el crujir de las hojas secas entre sus viñedos, nogales y olivares. Con la mirada dirigida al sudoeste y el alma en el Parque Nacional Talampaya, las palabras de González se hacen eco en el paisaje de Sañogasta.
Este pequeño pueblo, que disfruta de una calma propia de quien no tiene cuentas pendientes, oculta en sus angostas calles varias características que lo hacen especial, a pesar de contar con una población de tan solo 1805 personas. Entre ellas, su iglesia centenaria, construida en 1764, su distinción nacional en la tradición del Mayorazgo, y sus nogales de frondosas ramas que hacen de sus frutos un elemento fundamental del paisaje.
La primera finca para el turismo cannábico
No obstante, en medio de la serenidad del norte, a tan solo unas seis horas en coche desde la capital tucumana, se encuentra una maravilla que florece orgullosamente entre las montañas riojanas: la primera finca dedicada al turismo cannábico en Argentina.
Desde el 11 de noviembre de 2020, el Poder Ejecutivo Nacional, mediante un decreto, aprobó la investigación científica y médica sobre el uso terapéutico de la planta de cannabis y sus derivados. Fue en este contexto que nació UNGE, un proyecto impulsado por un equipo multidisciplinario mayormente ubicado en Córdoba, cuyo objetivo es explorar este campo poco estudiado y aprovechar las propiedades del cultivo.
Hace unos meses, en eltucumano, compartíamos la noticia de que compañías internacionales especializadas en cáñamo están trabajando en la provincia para evaluar cómo este cultivo responde a las condiciones climáticas locales. Su intención es integrarlo a la industria, conscientes de los altos márgenes de rentabilidad que ofrece. Este cultivo, relacionado estrechamente con el cannabis, ha ganado protagonismo gracias al marco legal establecido por la Ley de Cannabis Medicinal. Sin embargo, como explicábamos en marzo, el cáñamo permaneció durante años relegado debido a prejuicios profundamente arraigados en la desinformación.
Aunque el cannabis cuenta con regulaciones que respaldan sus aplicaciones médicas, sigue enfrentando un considerable estigma social. Por esta razón, UNGE también busca acercar el conocimiento de esta planta a quienes desconocen sus propiedades y romper con años de mitos que han ocultado sus múltiples beneficios.
Este esfuerzo se desarrolla en un entorno natural excepcional: el valle de Miranda. Este paisaje, caracterizado por su belleza imponente y exclusivo del norte argentino, evoca la grandeza que describían los antiguos pobladores del Tahuantinsuyo. En este entorno mágico, UNGE protege sus cultivos.
El predio cuenta con 8 hectáreas, de las cuales 6 están dedicadas a nogales y 2.500 m² a un cultivo experimental de cannabis medicinal. Ambos conviven en armonía. Los cultivos al aire libre pueden observarse desde las galerías que rodean la cabaña central del proyecto.
Estas plantaciones sirven como base para desarrollar tratamientos destinados a aliviar dolencias como el dolor crónico, la esclerosis múltiple, la epilepsia, los efectos secundarios de la quimioterapia, los trastornos del sueño, la ansiedad y la depresión, entre otras. Además, se investigan sus aplicaciones para enfermedades neurodegenerativas, incluyendo el Alzheimer y el Parkinson.