Los traficantes desconocen y atropellan los derechos humanos de sus víctimas porque las consideran objetos de posesión y mercancías para vender. La trata es una problemática mundial que necesitamos visibilizar para prevenir y combatir.
La trata a través de las redes sociales
Las estrategias de capturas de personas fueron cambiando con el tiempo y con la dinámica de la sociedad de la conectividad, la trata se extendió al ciberespacio convirtiéndolo en un escenario que aprovechan los tratantes. Estos delincuentes han integrado las tecnologías de la información y comunicación en cada etapa del proceso, desde el reclutamiento hasta la explotación de víctimas, de esta forma, usan las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para acceder a sus posibles víctimas y reclutarlas para luego explotarlas sexualmente.
Sin dudas, las redes sociales, se han convertido en la mejor trampa para capturar a los niños, niñas y adolescentes más aún reconociendo que cada vez más a temprana edad comienzan a acceder a su primer celular con acceso a internet. En este sentido, Unicef y Google (2020) comunicaron antes del inicio de la pandemia que en Argentina los niños y niñas accedían a su primer celular a los 9 años siendo uno de los países de la región que más a temprana edad accedían con todo lo que esto implica. Y otro dato a considerar es que el 62% de los padres argentinos no se capacita en herramientas digitales necesarias.
Los chicos usan las redes sociales y navegan como huérfanos digitales sin la orientación de los adultos y sin las competencias digitales necesarias que les permitan usos más conscientes, responsables y seguros. El delito de la trata en los últimos 15 años triplicó el número de niños y niñas entre las víctimas de trata según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONODC).
Los chicos a través de las redes sociales se expresan y relacionan, las mismas son espacios por excelencia donde acceden a todo y a todos, sin el control de los padres. Ellos perciben a las redes como espacios de pertenencia de grupos de pares, si no están se sienten y piensan excluidos, perciben que quienes no están en las redes no existen porque justamente no conciben su realidad por fuera de ellas, ese es su espacio de encuentro y, de esta forma, tener su propio perfil es una prueba de su existencia.
Los traficantes se acercan a muchos niños en las redes sociales porque saben que están ahí navegando como huérfanos digitales quienes necesitan aceptación, escucha, contención, atención y amistad. La ONODC ha identificado dos tipos de estrategias, por un lado la “caza” que involucra a un traficante que persigue activamente a una víctima, típicamente en las redes sociales. Por otra parte, la “pesca”, cuando los perpetradores publican anuncios de trabajo y esperan que las víctimas potenciales respondan. También usan internet para transmitir en vivo la explotación de sus víctimas, lo que permite el abuso simultáneo de una víctima por parte de muchos consumidores en todo el mundo. Estas estrategias de la trata están relacionadas con el delito del acoso sexual en internet contra los niños, niñas y adolescentes conocido como grooming y con la producción del Material de Abuso Sexual Infantil (MASI).
La trata es un delito que en esta cultura digital está afectando principalmente a los chicos y, a su vez, también se caracteriza por afectar principalmente a las mujeres. Es por ello que se considera a la trata de personas como un crimen de género porque está muy relacionado a la explotación sexual. Al respecto el Comité para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) afirmo que las mujeres y las niñas siguen contándose entre las principales víctimas de trata en el mundo y que frente al contexto de pandemia se incrementó el uso de las redes sociales para reclutarlas.
En el Informe Global de Trata de Personas 2018 basado en datos de 142 países, que representan más del 94% de la población mundial, se determinó que a nivel mundial, los países están detectando y reportando más víctimas de trata, se está visibilizando más esta problemática y delito global que tanto daño genera en sus víctimas, familias y en la sociedad en su conjunto.
Un dato significativo que demuestra la importancia del género es que el 72% de las víctimas detectadas en todo el mundo son del género femenino, de los cuales el 49% de los casos son mujeres adultas y 23% son niñas, lo que representa un incremento notorio respecto del 2016.
La mayoría de las víctimas detectadas en Sudamérica fueron captadas con fines de explotación sexual y se reconocen que la mayoría de los tratantes son hombres. El 63% de las personas condenadas por este delito en América del Sur son hombres y el 37% mujeres.
A su vez, si entendemos que un factor que contribuye a la expresión de la violencia de género es justamente la objetivación del cuerpo de la mujer, es decir, se concibe y exhibe al cuerpo de la mujer como un objeto de consumo masculino permitido deshumanizando a la mujer. Por su parte, esto lo podemos reconocer en temprana edad, en niñas y adolescentes a través del fenómeno de la hipersexualización infantil. Este fenómeno se caracteriza por utilizar la estrategia de la sexualización de los niños, niñas y adolescentes a través de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta que los exhibe como objetos sexuales y tiene intenciones comerciales. Se usa la sexualización infantil como estrategia para vender mejor ciertos productos como ropa, calzados, comidas, juegos, juguetes y viajes.
Al mismo tiempo, en la cultura de las redes sociales, los chicos conectados conviven con publicidades y contenidos que transmiten mensajes sobre la valorización de la imagen corporal sexualizada y adulta como un bien preciado y necesario para ser feliz, lo cual influye en sus identidades.
La hipersexualización se potencia aun más cuando se traslada a la cultura digital porque se llega a exponer la crianza en las redes trasladando su vida privada a la esfera pública. Algunos padres “sin intención de hacerlo” son los que producen imágenes que hipersexualizan a los chicos y las difunden sin ser conscientes de lo que generan, difunden imágenes sexuales con o sin desnudez que luego algunos delincuentes extraen para ser difundidas de forma descontextualizadas como materiales de abuso sexual infantil que se consumen.
La hipersexualización infantil es una problemática vigente y una forma de violencia de género contra las niñas y adolescentes, como lo expresó UNICEF (2020) contribuye y fomenta por un lado la entrada para normalizar el abuso sexual contra los chicos, la entrada para el matrimonio infantil aún vigente en varios países del mundo y la entrada para la explotación sexual. De esta forma, estamos promoviendo una cultura del abuso sexual y alentando la demanda de la producción de material de abuso sexual infantil y, de esta forma, alentando la trata con fines de explotación sexual.
Como sociedad tenemos que estar atentos y vigilantes para evitar que estas situaciones se normalicen y podamos denunciarlas y sobre todo condenarlas. En 2020, se reconocieron campañas publicitarias que incluía a niñas y adolescentes hipersexualizadas en Chile que fueron denunciadas públicamente logrando que la empresa retirara una polémica fotografía de una niña.
Lo que tenemos que tener presente es que esos tratantes y agresores sexuales no nacieron aislados, al contrario, fueron educados desde temprana edad por nosotros como sociedad, de ahí la importancia de que en el mundo se eduque desde la perspectiva de la Educación Sexual Integral, la cual no concibe al cuerpo de la mujer como un objeto de consumo masculino permitido, al contrario, la misma promueve los derechos sexuales y reproductivos de todos y todas, promueve educar desde la igualdad, el respeto a la diversidad sexual y la importancia de la afectividad en las relaciones. El mejor camino para prevenir el abuso sexual contra los chicos, la violencia de género y la trata con fines de explotación sexual es fundamental trabajar en desalentar la demanda de consumo.
Romina Tarifa
Licenciada en Psicopedagogía
Diplomada en Abuso y Explotación Sexual Infantil en Línea