Mientras sus padres son reclutados para luchar contra los invasores rusos, el horror de la guerra de Ucrania también golpea a los niños. Y aunque sus madres, entretanto, se ocupen de protegerlos, no todas lo consiguen: 165 niños ucranianos murieron desde el inicio del conflicto, según el Gobierno de su país. Esta es una de las consecuencias más dramáticas del conflicto y uno de los resultados de la matanza de civiles en Bucha, que se ha convertido en el foco de atención de los Gobiernos occidentales.
Las madres ucranianas tatúan teléfonos en las espaldas de sus hijos
Pero para evitar que sus hijos pasen a formar parte de esta trágica cifra, muchas madres recurren a medidas desesperadas. La joven Oleksandra Makoviy, por caso, escribió sus datos de contacto en la espalda de su hija Vira, de dos años y medio, el primer día de la guerra. Y hace cuatro días lo compartió en las redes sociales, donde muchas otras madres se sumaron a la iniciativa.
Forma de identificación
De esta manera, si los padres de los niños murieran, otros adultos podrían identificar a la familia del superviviente a través de las direcciones, los números de teléfono y los demás datos que los menores llevan tatuados en sus espaldas.
"Teníamos una vida maravillosa", recuerda Oleksandra en la publicación de Instagram en que compartió la foto de Vira con la espalda pintada con el contacto familiar. "Lo firmé con mis manos, temblando mucho. ¿Pero qué decirte? Ya sabés lo que es despertarse con los ensordecedores y potentes sonidos de las explosiones que se escuchan a decenas de kilómetros. Estuve temblando durante las primeras horas, al igual que vos", recuerda en el posteo la madre, hablándole a su hija.
Las autoridades de Ucrania cifran en 266 los niños heridos desde que comenzó la invasión, aunque creen que podrían ser más porque los datos no son finales y podría haber más víctimas en Kiev, Mariúpol, Chernígov y Lugansk, según informa la agencia EP y recoge el diario español ABC.