Pasó el 27 de junio y las elecciones provinciales que tuvieron su grado de polémica. La pregunta si se podía votar en medio de la situación de pandemia lo sabremos en los próximos días que serán claves en la curva del nivel de contagios. Nada parece indicar que la decisión haya sido equivocada, el evento se pudo realizar con protocolos y una organización que al inicio de la jornada electoral tuvo breves tropiezos pero que se solucionaron y derivó en una buena jornada electiva.
Lo que dejaron las elecciones
El otro tema de debate fue la decisión del desdoblamiento de las elecciones separándolas de las Nacionales, un argumento que da para el debate, pero la realidad es que Jujuy debe discutir entre jujeños los problemas de los jujeños, las legislativas nacionales estarán fuertemente influenciadas por cuestiones políticas, donde nosotros, nada o muy poco tenemos que ver.
Tema llamativo fueron las encuestas que se pudieron ver, no fueron muchas, pero también nunca tan acertadas como en esta oportunidad que marcaron con exactitud que en un cuarto de siglo de periodismo jamás pude ver, un aprobado con aplauso para ellas.
El piso electoral de nuevo se compró la escena política, todo lo advertido como posible pareció conjugarse pare generar un resultado que cargo de bronca a más de uno. Para diputados con 200.000 votos se llevaron los 24 de diputados dejando a 180.000 votantes sin representación, el piso de 28.431 votos de mínima fue infranqueable para 8 frentes y 5 partidos provinciales, algo similar podemos decir en el deliberante capitalino; el oficialismo con 42% de votos se llevó 5 de los 6 concejales. Indiscutiblemente esto es un tema legal, sin dudas, y que irrita a muchos, también es justo decir que nadie hizo un mea culpa en este tema.
Para diputados había 15 opciones, para concejales un festival de colectoras que cada vez se parece más a una ley de lemas encubierta. Muchos resignaron oportunidades en concejales para captar votos a diputados engañando a la gente, ningún partido realizó internas para designar candidatos, el PJ llevaba candidatos en 6 vertientes distintas, había frentes con 7 colectoras para concejales, todos ayudaron a que 2 frentes se lleven todo. Un ejemplo cabal de como juega este tema puede ser el oficialismo de la Capital, hace dos años ganaba la intendencia Raúl “Chuli” Jorge, llevaba 5 colectoras y terminaba perdiendo la mayoría en el deliberante, este año nada de colectoras, aprendieron la lección, y con una performance similar a la de hace dos años, se llevó 5 concejales de los 6 en juego, sin dudas un estrategia para pensar a futuro.
Como un efecto colateral más de esa dispersión, es la imposibilidad para instalar un proyecto o una idea, era imposible conocer a los candidatos, había tantos que la gente terminaba confundida y no sabía ni que se votaba. Esa dispersión, con ese abecedario de candidatos también ayuda a la polarización, el piso del 5 % del padrón resulta excesivo sin duda pero tampoco ayudan la transformación de la política una serie de micro emprendimientos.
El 27 de junio, fue sin lugar a titubeos el escenario perfecto en el que se consolidó un proyecto político. Gerardo Morales logró instalar en el debate un proyecto de provincia con pilares firmes en cuestiones como: la minería, la energía solar, el cannabis, la educación y la obra pública; áreas donde se instaló el debate principalmente, pero llamativamente en un análisis retrospectivo de los discursos nos muestra que el turismo no estuvo entre los temas más debatidos. Nadie duda de que el mercado de inserción turística y posicionamiento son claves para Jujuy, pero se habló poco, casi nada en la campaña, las autoridades del ministerio deberían tomar nota de eso y preguntarse si la gestión está en el margen de la vara alta que siempre exige el Gobernador.
Estas jornadas dejaron como destacables la madurez de los partidos para hacer política, sin confrontar, una gran convivencia en las calles donde a veces se compartían espacios con tolerancia y en forma pacífica, de la misma manera el cuidado de los espacios públicos y privados que se ensuciaron menos que otras veces.
Por último fue una elección provincial, el triunfo oficial fue muy bueno en votos y avasallante en bancas, la elección a cargos nacionales es muy distinta, la dispersión que se vio ahora seguramente no estará y los ejes de campaña serán otros, es una pelea muy distinta y nadie debe creerse ganador, las reglas, el debate y la campaña, serán muy distintos a la que vivimos.