Para escapar del estrés cotidiano, numerosos argentinos prefieren destinos tranquilos para desconectarse y dejar atrás las preocupaciones diarias. Entre las alternativas más recomendadas se encuentran parques naturales, lagunas, reservas ecológicas y lugares con atractivos gastronómicos imperdibles. Agenda este lugar para tus próximas escapadas.
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Ni Mendoza, ni Córdoba: a dónde hacer unas escapadas para ir a este pueblo de sucesos inexplicables
Un lugar cargado de mitos y encantos que ofrece propuestas para recorrer y descubrir durante todo el año. Conocelo en detalle y agendalo para tus escapadas.
Vivoratá es una pequeña localidad ubicada entre dos arroyos, dentro del partido bonaerense de Mar Chiquita. Este destino se distingue por sus paisajes encantadores, actividades rurales y una variada oferta culinaria tradicional. Además, cautiva a sus visitantes con una capilla singular y pintoresca que, debido a supuestos fenómenos paranormales, permanece abandonada.
Qué se puede hacer en Vivoratá
Vivoratá se originó gracias a la expansión del transporte público ferroviario. Su creación se remonta al 12 de septiembre de 1886, fecha en la que arribó el primer tren del ramal Maipú-Mar del Plata, perteneciente al Ferrocarril General Roca. A partir de ese momento, la zona comenzó a crecer tanto en población como en actividad económica, impulsando la ganadería y la agricultura en la región.
El nombre peculiar del lugar proviene del arroyo que nace en la Sierra del Wudcaun, atraviesa las tierras de esta pintoresca localidad y desemboca en el océano Atlántico.
Esta palabra tiene raíces en la lengua ancestral de los pueblos originarios de la región y significa "lleno de huesos", haciendo referencia a un conjunto de osamentas que sostienen y dan estructura a un cuerpo. En la actualidad, se calcula que Vivoratá cuenta con cerca de mil habitantes, quienes se dedican principalmente a actividades industriales locales.
Escapadas: ¿Qué hacer en este pueblo?
Junto a la Ruta Provincial 2, a escasos metros del centro de Vivoratá, se encuentra una antigua Iglesia rodeada por un denso bosque y árboles centenarios. Aunque a simple vista se ve como una construcción imponente, tras su portón se esconde una historia marcada por el amor y la tragedia. Eustaquio Aristizábal, un acaudalado empresario oriundo de Navarra, España, llegó a Argentina en 1895 y decidió adquirir una extensa propiedad para establecer allí su casa de descanso.
Para compartir la noticia con su familia, bautizó el terreno como "La Micaela" en homenaje a su esposa. La edificación y el entorno eran tan lujosos que la obra se extendió durante varios años; lamentablemente, el propietario falleció antes de que pudiera ver terminada su residencia.
La esposa del fallecido quedó profundamente acongojada por lo sucedido, por lo que encargó a sus obreros la construcción de una imponente iglesia en memoria de su esposo.
Además, se edificó un anexo para funciones parroquiales, una escuela y un pequeño cementerio que albergaba las tumbas de sus familiares ya fallecidos. Pasados algunos años, la señora Aristizábal también falleció y fue sepultada junto a su marido en ese mismo lugar. Antes de su partida, había dejado instrucciones claras a sus allegados para que cuidaran cada rincón de la propiedad, pero dichas indicaciones no fueron respetadas.
Historias paranormales, paisajes rurales y una fiesta local única
Debido a las inundaciones, los restos de Eustaquio y Micaela, que descansaban en ese sitio, tuvieron que ser exhumados y trasladados al cementerio de Coronel Vidal. Desde entonces, quienes transitan por la Ruta 2 relatan haber percibido voces, sonidos extraños, luces inexplicables dentro de la iglesia, e incluso algunos aseguran haber visto las siluetas de la pareja junto al camino. Los habitantes del lugar afirman que el sitio presenta fenómenos paranormales.
El mayor atractivo de Vivoratá radica en la calma y el entorno natural que envuelven el casco urbano del pueblo. Sus calles están adornadas con áreas verdes ideales para disfrutar del aire fresco y la tranquilidad. Además, en las cercanías del arroyo, es posible pasar un día de campo y participar en diversas actividades rurales, como recorrer las antiguas pulperías.
Este poblado también es famoso por albergar la Fiesta Provincial del Costillar, un encuentro que se celebra durante tres jornadas en enero. El propósito principal de esta celebración es congregar a la gente para honrar las tradiciones culinarias y musicales propias de nuestra cultura.
Ubicación de Vivoratá y cómo ingresar
Se encuentra a 378 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un trayecto que demanda alrededor de cuatro horas en automóvil, y está próximo a destacados destinos turísticos de la Costa Atlántica, como Mar del Plata.
Llegar es sencillo y directo: se parte desde Capital Federal por la Autopista Ricardo Balbín, luego se conecta con la Ruta Provincial 2. El acceso al paraje está ubicado en el kilómetro 366,5 de esta ruta.