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8 de julio de 2025 - 09:17 País.

Quién es el nieto 140 restituido por Abuelas de Plaza de Mayo

Fue separado de su madre al nacer en un centro clandestino; su hermana tenía un año y su familia lo buscó sin descanso desde 1976.

Las Abuelas de Plaza de Mayo comunicaron hoy la recuperación de la identidad del nieto número 140, descendiente de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, quienes fueron secuestrados el 16 de diciembre de 1976 en Cutral Co, Neuquén, cuando Graciela cursaba cinco meses de embarazo.

El hombre nació el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita” en Bahía Blanca, según corroboraron testimonios de sobrevivientes y análisis de ADN realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos. Su verdadera identidad permaneció oculta durante 47 años; hasta el pasado viernes desconocía que era hijo de desaparecidos.

El nieto 140 aceptó dejar una muestra de ADN y su identidad fue confirmada por el Banco de Datos Genéticos.

Una búsqueda iniciada desde la infancia

Adriana Metz, su hermana, comenzó la búsqueda desde muy joven. Apenas tenía un año cuando sus padres fueron secuestrados. Inicialmente fue cuidada por vecinos del barrio, Edelvina Guiñez y Miguel Panijan, y luego quedó bajo el cuidado de sus abuelos paternos, Oscar Metz y Elisa Kaiser, quienes jugaron un papel activo en la búsqueda de su hermano.

Después del fallecimiento de sus abuelos, Adriana asumió la tarea en solitario. En 2009, creó un blog llamado “Poncho de Lana”, donde cada año, en el cumpleaños de su hermano, le escribía cartas. En ellas relataba su historia, la familia que lo aguardaba, y mencionaba a su madre y su padre. Sin falta, el 17 de abril lo saludaba con la esperanza de que alguien al otro lado estuviera leyendo sus palabras.

La hermana del nieto 140 escribió durante años en un blog para contarle quién era y cómo lo esperaba.

Graciela Romero nació el 21 de agosto de 1952 en Bahía Blanca. Era la mayor de cuatro hermanos y solían llamarla “Peti”. Aunque inició la carrera de economía, decidió abandonarla para enfocarse en su compromiso político y militancia. Entre sus aficiones estaban la costura y la cocina, y quienes la conocieron la recuerdan como una persona proactiva y con gran iniciativa. Su hermana menor, María Elena Romero, también fue víctima de la represión y fue asesinada en 1977 durante la dictadura.

Raúl Eugenio Metz: militancia y persecución política

Por su parte, Raúl Eugenio Metz vino al mundo el 24 de agosto de 1953, también en Bahía Blanca. Provenía de una familia numerosa, con diez hermanos, y un fuerte legado político: su abuelo fue militante del Partido Comunista y empleado ferroviario. Raúl y su hermano gemelo, Néstor, comenzaron su activismo a temprana edad en la Federación Juvenil Comunista y fueron arrestados por primera vez bajo la dictadura de Onganía. Ambos estuvieron recluidos en Bahía Blanca y posteriormente en la cárcel de Devoto, donde fueron clasificados como “presos de máxima seguridad”.

Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución del nieto 140, nacido el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino La Escuelita de Bahía Blanca.

Durante el tiempo que Raúl permaneció detenido, Graciela impulsó una campaña para exigir su liberación. Tras quedar en libertad, Raúl y su hermano Néstor se distanciaron del Partido Comunista, aunque siguieron participando activamente en comedores comunitarios. Fue en ese entorno donde Raúl conoció a Graciela. Se casaron, se sumaron a la militancia del PRT-ERP y en 1975 nació su hija mayor, Adriana. La familia residió en Bahía Blanca hasta que la persecución política los forzó a trasladarse a Cutral Co.

El 16 de diciembre de 1976, efectivos del Ejército y la policía de Neuquén allanaron su domicilio y detuvieron a ambos. Posteriormente, fueron vistos en el centro clandestino “La Escuelita” de Neuquén, y luego en la misma instalación en Bahía Blanca. Según testimonios recopilados por la Justicia, Graciela fue trasladada poco antes del parto y dio a luz en condiciones clandestinas. Se cree que pudo estar con su bebé durante aproximadamente cinco o seis días antes de ser desaparecida. Raúl fue visto por última vez a fines de enero de 1977, y desde entonces no se ha tenido noticias sobre su paradero.

Quién es el nieto 140 restituido por Abuelas de Plaza de Mayo.

Acciones legales y el compromiso familiar en la búsqueda

Durante décadas, el paradero del niño fue un misterio. Testimonios indican que fue entregado a uno de los interrogadores. La familia Metz Romero impulsó recursos legales como hábeas corpus, presentó denuncias y llevó adelante campañas tanto a nivel nacional como internacional. Mientras tanto, Elisa Metz, tía del nieto 140, mantuvo comunicación constante con la filial de Abuelas en La Plata. Por su parte, Adriana se involucró activamente en actividades institucionales, convencida de que la aparición de su hermano dependía de la búsqueda exhaustiva de todos los nietos y nietas apropiados.

La causa cobró nuevo impulso tras recibir Abuelas una denuncia anónima. Con base en esa información, se inició una investigación conjunta con la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) y la Unidad Fiscal Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado (UFICANTE). Luego de recopilar los datos necesarios, en abril de este año se contactó al hombre implicado, quien accedió a entregar una muestra de ADN al Banco Nacional de Datos Genéticos. El viernes pasado se confirmó la coincidencia genética con la familia Metz Romero.

La importancia de continuar la búsqueda de los nietos apropiados

Durante el fin de semana se notificó a las familias implicadas, y el lunes la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, lideró la comunicación oficial. “Con esto confirmamos una vez más que nuestros nietos y nietas están entre nosotros”, afirmó. Además, la entidad destacó que aún existen aproximadamente 300 personas apropiadas que desconocen su verdadera identidad y resaltó la necesidad de mantener políticas públicas que sostengan la búsqueda.

La recuperación de la identidad del nieto 140 vuelve a evidenciar la existencia de maternidades clandestinas, la sistemática apropiación de bebés y la desaparición forzada durante la última dictadura cívico-militar. Como señalan desde Abuelas: “Cada restitución revela de manera irrefutable que la dictadura ejecutó un plan de exterminio”.

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