En tiempos donde el reciclaje y la creatividad van de la mano, transformar objetos cotidianos en elementos útiles y decorativos se ha vuelto tendencia. Uno de los favoritos del “hazlo tú mismo” es el frasco de vidrio, que con muy poco puede convertirse en un dispensador de jabón líquido elegante, sustentable y único.
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Reciclaje: convertí los frascos de vidrio que ya no usás en hermosos dispensadores de jabón
El reciclaje se aplica para todo tipo de materiales. En este caso te traemos una propuesta para reutilizar los frascos de vidrio que ya no usás en casa.
A continuación, el paso a paso para darle nueva vida a ese frasco olvidado en la alacena.
Materiales necesarios
Antes de comenzar, asegurate de tener los siguientes elementos:
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1 frasco de vidrio con tapa (preferiblemente de boca ancha)
1 bomba dosificadora (puede reciclarse de un dispensador viejo o comprarse en tiendas de insumos)
Taladro o punzón resistente
Pegamento fuerte (tipo epoxi o silicona caliente)
Pintura, cuerda o etiquetas para decorar (opcional)
Paso 1: Limpiar y preparar el frasco
Lavá bien el frasco para eliminar cualquier resto de alimento o etiqueta. Si la etiqueta es difícil de sacar, remojalo en agua caliente con unas gotas de detergente por unos minutos y frotá con esponja o cuchilla.
Dejalo secar completamente.
Paso 2: Perforar la tapa
Con cuidado, realizá un agujero en el centro de la tapa metálica o plástica. El tamaño debe coincidir con el diámetro de la rosca de la bomba dosificadora. Si no tenés taladro, podés calentar un punzón o destornillador grueso y hacer el orificio con paciencia (¡ojo con las manos y los ojos!).
Paso 3: Instalar la bomba dosificadora
Pasá la rosca de la bomba por el agujero que hiciste. Si queda floja, asegurala con pegamento fuerte o una tuerca si el modelo lo permite. La idea es que quede bien firme para evitar pérdidas de líquido.
Paso 4: Personalizar y decorar
Este paso es opcional, pero es lo que convierte tu frasco en un verdadero objeto de diseño. Podés pintar el frasco con pintura para vidrio, envolverlo con cuerda rústica, agregar etiquetas vintage, o dejarlo transparente para un estilo minimalista.
Paso 5: Llenar y disfrutar
Cargá el frasco con jabón líquido (o incluso con detergente, crema para manos o alcohol en gel), cerrá con la tapa-dispensador y ¡listo! Ya tenés un nuevo accesorio útil y decorativo para tu cocina o baño.