¡Septiembre! ¡Comienza la primavera! Las zapaterías exhiben nuevos colores y se advierten clientas deseosas por adquirir los últimos modelos propuestos para la temporada. Emulando a Cenicienta y su zapato de cristal, mujeres esperan con impaciencia que dentro de una caja se encuentre “ese modelo” que cambiará su vida al menos por una temporada.
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Complejo de Cenicienta ¿De qué se trata?
En pleno siglo XXI ¿las mujeres esperan ser rescatadas por un hombre?; a pesar de los derechos conquistados ¿existe el miedo a la independencia? ¿La insatisfacción permanente impide encontrar “un zapato a medida”?
El complejo de Cenicienta es el concepto que acuña Colette Dowling para hacer referencia al miedo que experimentan algunas mujeres a la independencia, en el libro se aborda el deseo inconsciente de ciertas féminas a ser atendidas y cuidadas por otros y cómo se acentúa a medida que se envejece. Posteriormente el concepto involucra también a aquellas con un alto grado de insatisfacción que transitan por la vida esperando que un ser las rescate.
La Cenicienta del presente milenio se caracteriza por ser fantasiosa e idealista, no visualiza el progreso y la superación por sí misma viviendo una frustración permanente y quedando presa de la situación. Su rutina cotidiana es tediosa y de manera inmóvil aguarda la llegada de “un príncipe cada vez más azul” que la libere de su ámbito familiar, laboral, social y afectivo-amoroso.
Esclava de su propia fantasía y escudada en ella, no enfrenta sus propios temores, los pequeños logros obtenidos siempre resultan insuficientes evitando percatarse del esfuerzo realizado.
El complejo se asocia además a las dificultades que manifiestan muchas mujeres para encontrar su compañero “ideal”; si bien es esperable compartir la vida con alguien, creer en el amor y mediante una relación basada en la reciprocidad cubrir necesidades y expectativas surge un problema, que en ocasiones tiene semejanzas con conductas adictivas, cuando se experimenta que la vida pierde sentido si el “príncipe azul no llega a la puerta”. Mujeres que solo conciben la vida únicamente con un compañero que les resuelva sus propios problemas quedan adheridas a una sensación de fracaso, pues generalmente el perfil anhelado es tan ideal como inexistente o bien el príncipe tarda poco tiempo en convertirse “en sapo” afianzándose el círculo vicioso de la insatisfacción y la soledad.
Optar por decisiones fáciles, esperar y en ocasiones perseguir que otro rescate del tedio priva a la mujer de su desarrollo personal, a su vez las estadísticas revelan que va en aumenta el porcentaje de mujeres independientes, seguras de sí y con proyectos propios. La soledad combinada con la ansiedad que ocasiona encontrar “el modelo a medida” origina por momentos terminar siendo “víctima” de un “rescatador” egocéntrico, sobreprotector y obstinado en controlarlo todo cruzando la delgada línea que separa de las problemáticas de violencia.
Aceptar la realidad saliendo poco a poco de la burbuja de fantasía y seguramente sin “el zapato de cristal” resulta cruel, difícil pero necesario; comprender que la perfección no existe y mucho menos alguien ideal son los pasos inevitables conducentes a la solución del problema. El círculo que rodea a “una Cenicienta” requerirá de paciencia y comprensión para acompañar a vivir el final de un cuento que queda trunco, pero que seguramente habilita a que páginas más complejas, pero más realistas y plenas puedan escribirse, pues como dijera Gabriel García Márquez: “sabía, más por escarmiento que por experiencia, que una felicidad tan fácil no podría durar mucho tiempo”.
Fuente: Revista Rouge. Por Dra. Guillermina Rizzo