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26 de septiembre de 2013 - 08:56

Una medida histórica

Por M. Helou

Desde la desregulación de la profesión, los ingenieros hemos venido padeciendo un derrotero triste y amargo, en relación a las retribuciones por nuestros servicios profesionales. Luego de la desregulación, y sujeto a la novedad cultural del neoliberalismo, los honorarios pasaron a ser una “commodity” que se valuaba exclusivamente por la oferta y la demanda, sin importar su variedad ni tipo, dejando de lado temas centrales como la capacidad, la formación, las incumbencias y la responsabilidad. A esto se sumó el agravante que los ingenieros no estaban habituados a tener que negociar sus ingresos, lo que devino en una imposición unilateral del “valor comercial” del ingeniero.

A la vista están los resultados. La profesión de ingeniero se degradó al punto tal, que muchos chicos prefirieron estudiar otras carreras porque la relación entre el tiempo (y el dinero) invertido en ingeniería y las responsabilidades que se asumen, no guardaban relación con los ingresos. De esto modo, durante los siguientes años se produjo el vaciamiento de las facultades que hoy se ve reflejada en la falta de ingenieros y que son un severo problema para nuestro desarrollo.

Volviendo al tema de los honorarios, en estos años que pasaron hasta hoy, la situación fue de mal en peor. Día tras día, con mucho dolor tomamos conocimiento de las condiciones precarias de trabajo de numerosos colegas, muchos de los cuales cobran valores absurdos por sus servicios. Esto ha motivado desde el inicio de la gestión que presido, numerosas discusiones para poner de relevancia lo insostenible de esta situación que debe ser modificada. En pocas palabras, cualquier remuneración por un trabajo debe guardar una relación adecuada con la importancia de la tarea desarrollada.

En el caso de la ingeniería, nada esta más lejos de la realidad. Y ahí es donde, como Colegio de Ingenieros, velamos por recuperar la dignidad, la calidad y la jerarquía del ejercicio profesional, que en forma directa está vinculado a la Seguridad Pública. En este sentido, hemos llevado adelante numerosos análisis, estudios numéricos y discusiones sobre honorarios, que han pasado por las diferentes comisiones internas, especialmente la de Jóvenes Ingenieros.

Acorde a los tiempos que corren, existen nuevas ramas de la Ingeniería, nuevas formas de contratación y nuevas tareas desarrolladas que no están expresamente consignadas en las leyes que rigen el Ejercicio Profesional. Para todas estas situaciones, se está tomando una medida histórica y, por sobre todo, inclusiva que enmarca legalmente y da referencia a las remuneraciones de muchos matriculados.

Se está fijando el Valor Mínimo de Referencia, sea cual sea su tarea y su forma de contratación pues abarca temas como el dinero invertido para poder estudiar la carrera, el carácter alimentario de la remuneración, el perfeccionamiento profesional y los costos operativos, todos asuntos que son transversales a cualquier ingeniero.

De este modo, el Colegio de Ingenieros de Jujuy acompaña con hechos a los matriculados en el ejercicio legal, responsable y de calidad, pero especialmente desde el aspecto humano, para que ningún ingeniero quede a merced de un mercado que dicta cual es el valor de su trabajo, en detrimento de los principios antes citados. Algo que jamás debió ni debe resignar una sociedad desarrollada, independientemente de la filosofía económica a la que adhiera.

Ing Marcelo Helou
Presidente
Colegio de Ingenieros de Jujuy

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