La coproducción AMIA está desde este jueves 17 disponible en Flow y a su vez, telefe la pondrá en pantalla este viernes. Cuenta con actores argentinos y escenarios nacionales. La historia se centra en lo ocurrido el 17 de marzo de 1992 en la Embajada de Israel, y culmina esta primera temporada anticipando el atentado del 18 de julio de 1994.
Vuelve la ficción a la pantalla: así será "AMIA, la serie" con Malena Sánchez
La historia se basa en el atentado a la Embajada de Israel, y está disponible en Flow y Telefe con Malena Sánchez como periodista en busca de la verdad.
Hoy, con 33 años, la actriz Malena Sánchez se pone al frente de una serie basada en hechos reales que se atreve a explorar otra perspectiva del horror vivido en la Argentina.
En la antesala de este estreno que simboliza, en cierto modo, el regreso de la ficción “nacional” a la pantalla abierta —Amia, la serie se emitirá los viernes a las 23:15 por Telefe, con un capítulo semanal—, la intérprete revela cómo fue la experiencia de un rodaje impulsado por Dori Media y Yair Dori, bajo la dirección del cineasta uruguayo Guillermo Rocamora.
Sánchez forma parte del trío central de la historia, interpretando a una periodista televisiva, junto al israelí Michael Aloni y el uruguayo Alfonso Tort. Completan el elenco César Bordón, Soledad Pelayo, Roberto Suárez y Jameel Khoury, además de otros talentos de Israel, Argentina y Uruguay.
AMIA, la serie: “La memoria siempre es necesaria”
A días del estreno, Malena Sánchez admite que la emoción es inevitable. La actriz confiesa que lo que más la conmueve es ver llegar a la pantalla un proyecto que se filmó hace dos años con un enorme esfuerzo colectivo, largas jornadas de trabajo y un compromiso profundo por parte de todo el equipo. La serie, cargada de una historia potente y dolorosa, finalmente verá la luz y eso, dice, le genera ilusión.
La ficción, inspirada en hechos reales de enorme carga trágica para la Argentina, plantea un desafío especial para quienes participaron. Para Sánchez, toda reconstrucción o recordatorio de episodios históricos es valioso, sin importar el tema. “La memoria siempre es necesaria”, sostiene, subrayando la importancia de que estas historias se mantengan presentes.
Aunque asegura que su nivel de compromiso como actriz no varía según la temática, reconoce que en este caso se movilizan emociones distintas. “Un atentado es un asunto muy delicado, porque implica víctimas, familias destruidas… pero es fundamental abordarlo para que no se olvide y porque forma parte de nuestra historia”, reflexiona.
A 33 años del atentado a la Embajada de Israel y 31 de la tragedia en la AMIA, Sánchez percibe que, para buena parte de la sociedad, estos sucesos siguen sintiéndose recientes. Sin embargo, para generaciones como la suya resultan difíciles de imaginar. Recuerda cómo, de niña, estudiaba guerras sin ser consciente de que muchos de esos conflictos no habían terminado.
Hoy entiende que son enfrentamientos de larga data que, aunque a veces parecen lejanos, continúan latentes y pueden reavivarse en cualquier momento.
Malena Sánchez admite que su verdadera toma de conciencia sobre el atentado a la Embajada de Israel de 1992 ocurrió recién durante el rodaje. Aunque conocía los datos y había leído sobre los hechos, no fue hasta que se involucró de lleno en la reconstrucción de aquella tragedia que comprendió la magnitud real de lo sucedido. “Fue un sacudón por todos lados”, reconoce la actriz, que sintió el peso de revivir una de las páginas más oscuras de la historia argentina.
Un rodaje cargado de emociones
La mayor parte del rodaje se desarrolló en Uruguay, donde el equipo logró recrear la devastación con un nivel de realismo estremecedor. “El trabajo de producción fue increíble”, destaca Sánchez, recordando cómo un edificio recientemente demolido se convirtió en el escenario perfecto para simular la explosión. A los escombros se sumaron llamas, numerosos extras y una entrega colectiva del equipo que respetó el dolor asociado al atentado. Ese primer contacto con la puesta en escena, con las ruinas y el caos, fue, para ella, un golpe emocional. “Era imposible no pensar: ‘Esto es muy fuerte de verdad’”, relata.
La intensidad de aquellas jornadas de filmación llegó a desbordarla en algunos momentos. Sánchez, con autocrítica y humor, reconoce que en el primer capítulo de la serie se percibe demasiado impresionada. “Creo que ahí estoy pasada de actuación”, admite, señalando que su expresión refleja un impacto difícil de contener. Para ella, fue imposible no sentirse atravesada por las escenas de personas buscando desesperadamente entre los escombros a sus seres queridos. “Sentí esas imágenes demasiado reales. En la ficción uno debería regular las emociones, pero al principio no pude manejarlo”, confiesa.
Antes de sumarse al proyecto, Malena Sánchez ya tenía presente, aunque de forma general, los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel. Había leído sobre ellos, los había estudiado en la escuela y en su casa siempre se habló con conciencia sobre estos hechos que marcaron la historia reciente del país. Reconoce, además, que es casi imposible permanecer ajeno en Argentina, un país con una de las comunidades judías más grandes del mundo.
Sin embargo, admite que su conocimiento no era tan detallado como pensaba. “Para mí era todo un mismo hecho, lo resumía en ‘la AMIA’, sin tener del todo claro que habían sido dos atentados distintos”, confiesa. Esa falta de precisión, común en quienes eran niños o no habían nacido en aquellos años, se convirtió en un motor para profundizar su comprensión mientras se preparaba para interpretar a una periodista de televisión en la serie inspirada en esos trágicos sucesos.
Conociendo a Gisela, su personaje
Con una carrera que incluye películas como Familia para armar, El Potro: lo mejor del amor y Abzurdah, además de participaciones en series como ATAV y El encargado, Malena Sánchez se pone en la piel de Gisela en AMIA, la serie. Su personaje es una joven periodista que, por azar y determinación, se convierte en la primera en llegar al lugar del atentado. Aunque normalmente ocupa un rol secundario como asistente, esta vez su jefe no puede esperar más: “Fuimos los primeros en llegar, tenemos que salir al aire ya”, le ordena su superior.
Con un fuerte compromiso social y una actitud decidida, Gisela asume el desafío de improvisar frente a cámara, logrando transmitir con fuerza y empatía el horror de lo que presencia. Ese primer contacto con el caos y el dolor de las familias la marca profundamente y le abre las puertas para consolidarse en un papel protagónico dentro del medio periodístico.
La serie es una coproducción episódica que desarrolla la trama desde tres perspectivas distintas, cada una encarnada por un protagonista. Malena Sánchez interpreta a una periodista, mientras que Michael Aloni da vida a un agente del Mossad y Alfonso Tort se pone en la piel de un agente de la SIDE. Estos tres mundos, inicialmente separados, comienzan a entrelazarse a medida que avanza la historia.
Aunque la primera temporada gira en torno al atentado de 1992, la serie lleva el nombre AMIA, lo que generó curiosidad en el público. Sánchez explica que la elección del título apunta a situar la historia como el prólogo de la tragedia de 1994: “Es como mostrar el camino que llevó hasta allí. A muchos jóvenes les cuesta registrar que antes de la AMIA hubo otro atentado en Argentina, y este relato lo recupera”.
La actriz, ex alumna del Colegio Carlos Pellegrini, recuerda que desde pequeña estuvo muy conectada con la actualidad. “Crecí en un entorno muy politizado. En mi casa se hablaba de política todo el tiempo y eso me ayudó a estar siempre bien informada”, afirma.