Con la llegada del invierno nuestra piel está sujeta a sufrir con los cambios bruscos de temperatura, la calefacción y la humedad. Estas variables, sumadas a las comidas calóricas, son responsables de ralentizar la reproducción celular, lo que hace que la piel luzca deshidrata, opaca y sensible.
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¿Cómo cuido mi piel en invierno?
¿Sentís que te tira la cara, o se te resecan los labios, la piel de las manos, las piernas y la espalda? Los mejores consejos en manos de un experto.
Es fundamental cuidar la piel en invierno para evitar su deterioro y posibles daños, por lo que en el podcast de hoy hablamos con el doctor Santiago Cheli, medico dermatólogo (MP 2742) para saber cómo proteger nuestra piel.
Llega el verano y todos estamos preocupados en proteger nuestra piel; pero llega el invierno y muchas veces desconocemos qué hacer. “los cabios en las temperaturas y la humanidad tienen mucha injerencia en nuestra piel que nosotros podemos percibir con pruritos, picazón, piel sensible, etc” decía el doctor.
Algunos efectos sensibles que podemos percibir en nuestra piel, propio de los cabios en las temperaturas y la calefacción de los espacios son: mayor sensibilidad en la piel, manos agrietadas y resecas, como también las rosáceas, entre otros.
Nuestra piel y las temperaturas
La piel actúa como una barrera que nos defiende de cambios exteriores y tiene un gran porcentaje de agua en su composición. El frío, el viento, la escasa humedad del ambiente y la calefacción favorecen su deshidratación y hacen que se vea opaca, más seca y más arrugada, lo que da un aspecto envejecido.
También hay algunas enfermedades que pueden desencadenarse en esta época, como las urticarias (ronchas que pican) y los sabañones (lesiones inflamatorias, dolorosas, de color azulado localizadas generalmente en dedos, orejas y nariz), que pueden llegar a ulcerarse o lastimarse.
¿Cómo afectan a nuestra piel las bajas temperaturas?
Pueden causar el estrechamiento del calibre de los vasos sanguíneos cutáneos (vasoconstricción) y, así, provocar una disminución de los nutrientes debido a una menor irrigación. A esto se le puede sumar el uso de la calefacción que reduce la humedad del ambiente y, si estas condiciones se mantienen por un tiempo prolongado, pueden provocar deshidratación y volver la piel más sensible, irritable, con tendencia a agrietarse. Además, favorecen la aparición o exacerbación de ciertas enfermedades como dermatitis atópica, psoriasis o eccemas.
¿Y los cambios bruscos en las temperaturas?
Al entrar y salir de lugares con diferentes niveles de calor, se produce en forma repentina la constricción y la dilatación de los vasos de la piel. De esta manera, es posible que se presente enrojecimiento, la ruptura de algunos capilares y, en quienes la padecen, empeoramiento de la rosácea (tono rojizo y pequeñas protuberancias faciales).
¿Qué tratamientos existen para mejorar su textura?
Debido a la menor exposición solar, es frecuente que se efectúen tratamientos mínimamente invasivos en la piel que favorecen el recambio celular, como peelings, láser o luz pulsada. En estos casos, el dermatólogo es el encargado de indicar los cuidados necesarios para cada paciente, que incluirán, dentro de otras cosas, hidratación y protección solar.
7 consejos para cuidar tu piel en invierno
1- Consumí, al menos, dos litros diarios de agua.
Una buena hidratación ayuda a preservar la elasticidad, la suavidad y el color de la piel, así como la salud del cabello y de las uñas.
2 – Limpiá tu piel dos veces por día (a la mañana y a la noche).
Luego, usá cremas que, en lo posible, contengan agentes que ayuden a retener líquidos (urea, ácido hialurónico, sustancias que simulan componentes de la piel, como el Factor Natural de Humectación (FNH), glicosaminoglicanos o vitaminas) y que no posean perfumes o colorantes agregados.
3 – Tomá baños cortos y no tan calientes
No te excedas de los cinco minutos y empleá agua no muy caliente y jabones que no resequen la piel. Al finalizar, ponete crema humectante.
4 – Utilizá protección solar durante el día.
Como mínimo, un factor 15 y, si estás haciendo algún tratamiento de renovación de la piel o deportes al aire libre o en la montaña, usá factor 50. Evitá la exposición excesiva y reforzá estos cuidados. No te olvides que si bien estamos en inverno “el sol siempre está”.
5 – Protegé tus labios
Aplicales cremas lubricantes con glicerina, silicona o manteca de karité, entre otros, para evitar que se resequen y se formen grietas o aparezca herpes.
6 – Evitá el contacto directo de la piel con la lana
Ya que fomenta la aparición de manchas rojizas, picazón y dermatitis. Tampoco utilices ropa muy ajustada.
7 – Intentá no exponerte a las estufas o fuentes de calor en forma directa
Esto puede provocar el resecamiento. Para disminuirlo, también podés colocar humidificadores en los ambientes.