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30 de junio de 2023 - 18:00 Salud.

Contaminación: en áreas con baja emisión disminuye el riesgo de infartos

Ya hay más de 320 áreas de este tipo en el Reino Unido, Alemania y Japón. ¿Cuáles son los efectos en la salud humana según una evaluación de investigaciones

Casi la totalidad (el 99%) de la población global reside en áreas donde los niveles de contaminación atmosférica exceden los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Esta contaminación tiene un impacto negativo en la salud de los residentes, causando molestias a corto plazo como irritación de la garganta y los ojos, así como enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Con el objetivo de mitigar los impactos de la contaminación, se observa un aumento en la tendencia de implementar espacios con aire puro en las áreas urbanas. En el Reino Unido, Alemania y Japón, ya se han establecido más de 320 zonas designadas como “zona de bajas emisiones o de baja contaminación”.

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En la actualidad, un análisis exhaustivo de investigaciones, publicado en la revista The Lancet Public Health, ha corroborado los efectos positivos de dichas medidas: se reduce la incidencia de ataques cardíacos en la población.

Rosemary Chamberlain, investigadora del Imperial College de Londres y miembro del equipo de análisis, comentó: “Queríamos reunir los estudios más actualizados de zonas de baja emisión a nivel mundial, para entender su eficacia y para informar a los futuros planes para hacer frente a la contaminación del aire”. En estas áreas, se establecen restricciones para limitar la circulación de vehículos altamente contaminantes.

Los científicos del Imperial College llevaron a cabo un análisis de los impactos en la salud de las Áreas de Reducción de Emisiones y las denominadas "Zonas de peaje por Congestión", que son zonas en las que los conductores de ciertos vehículos deben pagar una tarifa. Observaron que en diversas ciudades se registró una disminución en los casos de enfermedades cardiovasculares (como hospitalizaciones) asociadas a las áreas de reducción de emisiones.

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Asimismo, se constató una disminución general de los daños ocasionados por accidentes de tráfico en las áreas donde se aplica el sistema de cobro por congestión. “Encontramos pruebas de beneficios para la salud en un plazo relativamente corto desde su implantación, especialmente en relación con las enfermedades cardiovasculares y los traumatismos causados por el tráfico”, indicó Chamberlain.

Por su parte, el doctor Anthony Laverty, profesor principal en la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres, expresó: “Sabemos que la contaminación atmosférica y acústica asociada al tráfico de vehículos puede tener efectos nocivos en la salud cardiovascular, por ejemplo, a través del aumento de la presión arterial, el impacto en el sueño y directamente a través de la inhalación de pequeñas partículas en los pulmones”.

No obstante, medir esos efectos resultaba desafiante. El estudio publicado reunió “las medidas de los resultados de salud de múltiples fuentes para demostrar que, en general, las zonas de bajas emisiones y las zonas de peajes de congestión pueden aportar beneficios directos para la salud pública, con una reducción demostrable en los resultados de las enfermedades cardiovasculares y lesiones por accidentes de tráfico”.

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Las áreas de reducción de emisiones o polución se diseñan con el propósito de disminuir los niveles de contaminación atmosférica en los entornos urbanos mediante la limitación o imposición de tarifas a los vehículos más perjudiciales para el medio ambiente y, generalmente, más antiguos. Estas áreas han sido implementadas en varias ciudades del Reino Unido (como Londres, Bristol y Edimburgo), así como en todo el territorio de la Unión Europea y en Japón.

El objetivo de establecer estas áreas es restringir el tráfico de los vehículos más contaminantes en las vías urbanas, con el fin de reducir sus emisiones y los niveles de partículas finas y dióxido de nitrógeno que pueden ser inhalados profundamente en los pulmones, afectando así la salud.

En contraste, las áreas de tarifas de congestión tienen como objetivo principal reducir la congestión del tráfico en las ciudades mediante la imposición de cargos a los propietarios de vehículos por circular en áreas específicas, sin prestar demasiada atención a las normas de emisión o con un enfoque limitado en ese aspecto.

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El equipo de investigadores del Imperial College inicialmente examinó un conjunto amplio de más de 2.000 estudios potencialmente relevantes y, finalmente, analizó los resultados de 16 estudios que incluían mediciones relacionadas con la calidad del aire, el tráfico y los impactos en la salud.

En total, ocho estudios investigaron las áreas de bajas emisiones (publicados entre 2011 y 2022), de los cuales cuatro se enfocaron en ciudades alemanas, dos en Tokio, Japón, uno en Milán, Italia, y uno en Londres, Reino Unido. Los otros ocho estudios evaluaron las áreas de tarifas por congestión y fueron publicados entre 2005 y 2021.

Los resultados revelaron que la mayoría de los estudios que analizaron enfermedades cardiovasculares demostraron una reducción asociada a las zonas de aire limpio en uno o más indicadores cardiovasculares, como una disminución del 4,6% en la hipertensión arterial en Alemania y una reducción del 11% en las muertes cardiovasculares en Japón.

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Además, un informe que comparó la zona de tarifas por congestión de Londres con otras importantes ciudades de Inglaterra reveló una disminución del 5,3% en el número total de lesiones causadas por el tráfico, incluyendo lesiones leves, graves o mortales.

“Como ocurre con cualquier intervención basada en sanciones económicas para incentivar el cambio, es fundamental estudiar detenidamente cómo y dónde se aplican —señaló el doctor Laverty—. Uno de los argumentos en contra de las zonas de bajas emisiones en las ciudades es que pueden afectar más a las personas con rentas más bajas. Pero la realidad es que la mala calidad del aire y los problemas de salud asociados suelen afectar más a los más pobres de nuestras ciudades. Tenemos que abordar este problema para mejorar la calidad del aire y la salud pública”.

La monitorización y evaluación continua “siguen siendo cruciales, pero este estudio y otros datos apoyan los esfuerzos por reducir el uso de vehículos privados, sobre todo los más antiguos y contaminantes, en las ciudades”, destacó el especialista.

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La investigación recibió financiamiento del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, la Escuela de Investigación en Salud Pública del Instituto Nacional de Investigación Sanitaria y Asistencial (NIHR) y la Unidad de Investigación en Protección de la Salud (HPRU) en Amenazas y Riesgos Químicos y Radiológicos del NIHR, una colaboración de investigación entre el Imperial College de Londres y la Agencia de Seguridad Sanitaria.

Entrevistada por colegas de Infobae, la Dra. Andrea Pineda Rojas, experta en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, afiliado al Conicet y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aportó: “En general, las concentraciones de contaminantes en aire son mayores en zonas de elevado tráfico. Son los vehículos los que más contribuyen a esos niveles de contaminación. Por eso, los planes de mitigación de la contaminación atmosférica en lugares con excedencias de los estándares de calidad de aire son locales e implican sacar vehículos. Deben estar acompañados de medidas que resuelvan la movilidad de las personas, y para eso mejorar la red de transporte público es fundamental”.

Según la científica, el trabajo realizado por los investigadores del Imperial College integra “los estudios que se necesitan para comprender los beneficios de las medidas ya que afectan la calidad de vida de las personas de manera directa”.

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Además, señaló que “la mejor evidencia de que la reducción de vehículos disminuye la contaminación la hemos presenciado durante los confinamientos por la pandemia. Existen numerosos estudios que muestran importantes reducciones en las concentraciones de varios contaminantes durante los períodos de restricción de la movilidad en diferentes ciudades del mundo”.

La Dra. Pineda Rojas enfatizó que lo más crucial "es empezar a concientizar a la población sobre el problema de la calidad del aire en las ciudades y la necesidad de promover una movilidad que reduzca la exposición: usar más el transporte público, bicicletas o caminar”.

En mayo pasado, las ciudades de Varsovia (Polonia), Riga (Letonia) y Sofía (Bulgaria) anunciaron la implementación de sus primeras zonas de baja emisión, con la prohibición de acceso a los vehículos más contaminantes a las áreas centrales.

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