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Con un Ginóbili protagonista, los Spurs ganaron y siguen con vida
Pocos daban algo por ellos, pero aparecieron. Los San Antonio Spurs, con una gran actuación de Ginóbili, que consiguió 16 puntos, se impusieron por 103 a 90 a Golden State. Y aunque ahora pierden la serie por 3-1, lograron mantenerse con vida al menos hasta el martes, cuando se jugará el quinto partido. "No quería que esto terminara", dijo Manu tras el partido. Quedó claro que hizo todo para cumplir su deseo.
San Antonio le había ganado 56-42 a Golden State el primer tiempo del cuarto partido de la serie de playoffs, por la Conferencia Oeste de la NBA, en un cambio de cara con respecto a los partidos anteriores. Para los Spurs era un partido clave, porque una derrota los eliminaba de la competencia.
Ya lo había avisado Ettore Messina en la previa. Había que lograr sacar la pelota ante un equipo que, con lógica, buscaría anular al hombre-gol de San Antonio: LaMarcus Aldridge. Encontrar triples abiertos y tener un buen porcentaje sería clave para vencer al equipo que más puntos mete en la liga. Y los Spurs, pese a que tuvieron algunas complicaciones al inicio, empezaron a encontrar el aceite del ataque, al menos para poner a sus hombres en buena posición de tiro.
Rudy Gay comenzó en buena forma y Aldridge fue creciendo con el paso de los minutos, además de prestarse para la batalla bajo el aro con quien fuera necesario. Pero la clave estuvo en reducir el ataque Warrior, algo sumamente necesario. "Ellos en algún momento van a tener una racha", explicaba Ginóbili antes del juego. Por eso, explotar las sequías, por más breves que estas fueran, se tornaba vital.
Con el triple de su lado, el local fue estirando ventajas al aprovechar también algunos errores de manejo impropios de hombres como Kevin Durant o Draymond Green. Hubo 6 pérdidas de los visitantes, contra ninguna del conjunto hoy dirigido por Messina.
En el segundo cuarto, la experiencia y la juventud le dieron un salto de calidad a los Spurs. Tony Parker tuvo una breve extensión de lo que había sido su enorme actuación en el juego 3 y le dio una lección rápida a Quinn Cook, el pibe relevo en la base Warrior.
Luego, cuando el francés se apagó, fue el turno de Dejounte Murray (8 puntos en los segundos 12 minutos). De la mano del pibe, de Aldridge y de Gay (10 cada uno), el 56-42 al entretiempo sorprendió por lo previo, pero fue una consecuencia lógica de unos Warriors imprecisos y unos Spurs metidísimos en el partido, con el orgullo herido y la idea fija de no permitir que les pasaran la escoba.
FUENTE: Clarin
