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28 de noviembre de 2014 - 09:36 futbol

El vestuario de Boca tras la derrota

A la salida del estadio, sólo hablaron Arruabarrena y Cata Díaz; el resto de los jugadores se retiraron en silencio; Gago y Chávez, con molestias; el cruce de los medios con los hinchas.

La pequeña puerta roja se abre y se cierra. Son apenas segundos los que suceden entre cada movimiento, tiempo suficiente para que los utileros de Boca salgan del vestuario con sus manos cargadas de cajas, botines o perchas. Poco se puede ver del otro lado: un dirigente -al que no se llega a reconocer la cara- abatido, un Juan Carlos Crespi silencioso y un Rodolfo Arruabarrena que aparece sólo un instante. De este lado del ingreso, decenas de periodistas, productores y camarógrafos se agolpan contras la vallas de contención. Ojos vidriosos, largos silencios. El ambiente es demoledor. Sólo sobresale un verborrágico agente de seguridad que cuenta su experiencia en la batalla del final entre los jugadores xeneizes y algún intruso. La tristeza es la protagonista de la escena, como también lo es del otro lado de la pequeña puerta roja. Motivos sobran.

La espera se hizo larga. Mientras, una idea dominaba el pensamiento de quienes esperaban por el plantel: Boca perdió el partido más fácil. "22 segundos, el penal fue a los 22 segundos", explicaba y repetía un miembro de la delegación. "Si Gigliotti marcaba el gol, se iba a ir igual, pero costando 15 millones", agrega otro. Los lamentos pasaban por las oportunidades que dejó pasar el conjunto de la Ribera.

Los policías formaron un pasillo y los agentes de seguridad sólo dejaban pasar por ese sector a quienes mostrasen su credencial de periodista. Sin embargo, uno que otro hinchas millonario tenía acceso. Un hombre de traje, con auriculares, pasó gritando comentarios irónicos para los trabajadores de los medios que suelen cubrir la campaña de Boca. Detrás, un grupo de personas más jóvenes reían y no dejaban de repetir "Tato (por Aguilera), mañana a las 8 en el entrenamiento, Tato". Eso provocó la reacción de otro cronista de una radio nacional, que les hizo un comentario que los hizo enojar. "Los co.", gritó un hinchas mientras realizaba un movimiento con sus brazos y su pelvis. Más periodistas se sumaron al cruce verbal y entonaron: "Vos sos de la B".

A los hinchas de River que insultan y faltan el respeto les digo sólo esto: una eliminación, NO es un Descenso. Eso nunca lo sentí!!!&- Tato Aguilera (@Tato_Aguilera) noviembre 28, 2014

El Vasco Arruabarrena, que ya había hablado en sala de conferencias, fue el primero en abandonar el vestuario, cerca de las 23.30. Frenó a los pocos metros para dialogar con los medios. Detrás de él, en fila india, comenzaron a salir los jugadores. Con lágrimas en los ojos y un silencio stampa, en una muestras de lo que había sido la intimidad del plantel minutos antes, caminaron sin frenar la marcha hasta el colectivo. Gago, quien tuvo que ser reemplazo en el primer tiempo, se retiró rengueando y con fastidio, mientras que Andrés Chávez también mostró síntomas de dolor.

-Diego (Markic), ¿pueden ser dos preguntas?-, pidió este cronista.

La respuesta fue con un gesto negativo. No dar declaraciones fue la decisión del grupo, que sólo le cedió las palabras al DT y al capitán, el Cata Díaz. Ya con todos en el colectivo, la pequeña puerta roja se cerró, dejando atrás los recuerdo de una noche triste para el mundo Boca. El fútbol también tiene estas cosas.

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