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27 de febrero de 2013 - 16:44

El Papa agradeció el respeto y la comprensión en una despedida multitudinaria

Benedicto XVI habló ante más de 200 mil personas en la Plaza San Pedro. Pidió rezar por los cardenales que elegirán a su sucesor y advirtió que no se dedicará a viajar y ni a dar conferencias. La Plaza San Pedro fue escenario de una multitudinaria y emotiva ceremonia de despedida.

La dimisión, que se hará efectiva mañana, en una decisión que no se producía en casi 600 años en la vida de la Iglesia. En el marco de la tradicional audiencia pública de los días miércoles, la plaza -en una mañana fría y soleada- fue colmándose desde temprano con los peregrinos llegados a Roma desde distintas partes del mundo, así como diversas personalidades y los numerosos cardenales que ya están en esta ciudad a la espera del cónclave que elegirá el sucesor de Benedicto.

"Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad. Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz", dijo el pontífice en español en un tramo de su mensaje. Y agregó en el mismo idioma que "en este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que El nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos".

"Benedetto, Benedetto" coreaban los fieles, muchos portando carteles con mensajes de agradecimiento a su labor durante los 8 años de su pontificado.

Después de una amplia recorrida por los corredores dispuestos en la plaza, el Papa se trasladó a un escenario montado de espaldas a la basílica de San Pedro y brindó allí su última catequesis, en plena Cuaresma, el tiempo litúrgico de preparación para la Pascua, que esperan sea celebrada por el nuevo pontífice.

Tras declararse "conmovido" ante "una Iglesia que está viva", Benedicto dijo que  "un Papa no está sólo en la guía de la barca de Pedro, aunque es el primer responsable y yo no me he sentido solo a la hora de llevar la alegría y el peso del ministerio petrino".

Con una concurrencia estimada en unas 200 mil personas, las calles aledañas al Vaticano permanecieron cerradas desde anoche y un mega operativo de seguridad -que incluyó 2 mil efectivos- se montó en los alrededores de la plaza para garantizar que todo transcurriera en orden.

Luego de la catequesis en italiano, seguida de silencios respetuosos e interrumpida con estruendosos aplausos, el Papa saludó en francés, inglés, español y portugués, y dio mensajes en las lenguas polacas, árabe, croata, rumana, checa y eslovaca.

Cuando mañana deje el Vaticano, a modo de despedida y homenaje, sonarán las campanas de todas las iglesias romanas.

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