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10 de septiembre de 2025 - 17:26 Hogar.

El truco infalible usado en la antigüedad para fortalecer la tierra de tu huerta que no falla

Se trata de una fuente rica en nutrientes fundamentales que impulsan el desarrollo y fortalecimiento de plantas, especialmente en cultivos de tomate.

En el pasado, no existían productos químicos ni fertilizantes modernos capaces de estimular el desarrollo de los cultivos. Aun así, los agricultores tenían valiosos métodos tradicionales y naturales para asegurar cosechas abundantes. En esta oportunidad, se ofrece un truco ideal para fortalecer la tierra de la huerta que se hace en el jardín.

Uno de los procedimientos más curiosos y que actualmente casi ha caído en desuso consistía en enterrar una cabeza de pescado junto a las plantas de tomate. Esta práctica ancestral resultaba sumamente efectiva para nutrir la planta de manera prolongada.

Pasos a seguir para realizar la técnica.

No se trata de un cuento ni de una leyenda urbana: es una estrategia basada en principios biológicos, empleada históricamente por los pueblos indígenas de América para cuidar el maíz. En la actualidad, numerosos jardineros están retomando este recurso y experimentando resultados realmente notables.

¿Por qué este truco es infalible?

La cabeza del pescado concentra nutrientes específicos que resultan fundamentales para el desarrollo de los tomates, como nitrógeno para estimular el follaje, fósforo que favorece el enraizamiento y la floración, calcio para fortalecer los tejidos y oligoelementos que aportan energía y vitalidad general a la planta.

Lo que hacían en la antigüedad para salvar las tierras funcionará hoy día con tu huerto.

A diferencia de los fertilizantes comerciales, la descomposición gradual del pescado libera estos compuestos de manera paulatina, generando un efecto de nutrición prolongada y sostenida. Además, al enterrarlo directamente bajo el cepellón —la porción de tierra cercana a las raíces— se asegura que la absorción de los nutrientes sea más eficiente y duradera.

El pescado concentra muchos nutrientes esenciales que favorecen al crecimiento cultivos como los tomates.

Pasos a seguir para realizar la técnica

No alcanza con simplemente enterrar un pedazo de pescado de manera improvisada. Para que este método produzca resultados efectivos, es fundamental respetar ciertas normas. Entre las indicaciones esenciales se encuentran:

En el pasado, no existían fertilizantes ni sustancias que tuvieran la función de potenciar el crecimiento de las cosechas.

Al seguir correctamente estos pasos, la planta se establece más rápido y firmemente en el suelo, sus hojas se erigen con mayor vigor y las primeras flores aparecen sin demora. Este procedimiento no excluye el uso de fertilizantes; de hecho, permite espaciar las aplicaciones posteriores, ya que la cabeza de pescado aporta nutrientes de manera suave y constante durante varias semanas.

Efectos visibles en el cultivo

Quienes han experimentado con esta técnica aseguran que los tallos crecen más robustos, las hojas presentan un color más intenso y la floración ocurre antes de lo habitual.

Entre los gestos más sorprendentes que hoy en día ya casi está en desuso es enterrar una cabeza de pescado al pie de las tomateras.

Los tomates tienden a desarrollarse de forma más uniforme y muestran menor susceptibilidad a la podredumbre apical, causada por déficit de calcio. Además, las plantas exhiben una resistencia superior frente a condiciones climáticas adversas.

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