Dar vida a Sylvester Stallone durante uno de los momentos más importantes de su trayectoria significó para Anthony Ippolito asumir un desafío que iba mucho más allá de conseguir un parecido físico con el reconocido actor. Para encarnar al joven Stallone en I Play Rocky, Ippolito se sometió a dos años de entrenamiento y preparación física.
El impresionante cambio físico de Anthony Ippolito para convertirse en Sylvester Stallone
El actor contó cómo fue su preparación de dos años para protagonizar “I Play Rocky”, con una dieta para ganar masa muscular y una rutina de fuerza y boxeo.
A su vez, debió realizar cambios en su dieta. Durante ese proceso, subió aproximadamente 18 kilos y posteriormente incorporó ejercicios de boxeo y sesiones de cardio con el objetivo de modificar y definir su composición corporal.
Ippolito contó detalles de toda esa transformación durante una entrevista exclusiva con GQ Magazine. La producción, dirigida por Peter Farrelly, se centra en los obstáculos que Stallone debió atravesar para conseguir llevar adelante Rocky, la película que llegó a los cines en 1976.
El actor ya había asumido anteriormente el desafío de interpretar a una figura reconocida del cine estadounidense antes de que alcanzara la fama: en la serie The Offer, se puso en la piel de un joven Al Pacino.
Una preparación que comenzó mucho antes del rodaje
La preparación corporal requirió un proceso extenso y cuidadosamente organizado. En la primera fase, Ippolito trabajó por cuenta propia para aumentar su volumen muscular y modificar su dieta, con el objetivo de alcanzar las necesidades nutricionales que exigía la transformación para el papel.
“Básicamente solo estaba tratando de comer lo suficiente, alcanzar los macronutrientes necesarios y ganar masa muscular”, explicó el actor a GQ. La meta consistía en reproducir la contextura física que Stallone lucía en la primera entrega de Rocky, que difería de la imagen corporal que el actor adoptó en trabajos cinematográficos posteriores.
Con 27 años, Ippolito definió ese período como una transformación completa de sus rutinas y costumbres diarias. De acuerdo con su relato, llegó a incorporar alrededor de 18 kilos, un aumento que no se explicó únicamente por la ganancia de masa muscular.
En los cinco meses finales de la preparación, Ippolito pasó a trabajar junto a los entrenadores Grant Roberts y Kirk Myers, quienes se sumaron al proceso de acondicionamiento físico del intérprete. A partir de ese momento, el entrenamiento también empezó a enfocarse en las demandas particulares del personaje, cuya interpretación tenía al boxeo como uno de sus elementos fundamentales.
Del aumento de masa al entrenamiento de boxeo
La planificación de los entrenamientos fue modificándose conforme avanzaba la fecha de inicio de las filmaciones. Ippolito explicó que, durante la primera fase destinada a ganar masa muscular, se ejercitaba cinco veces por semana. Posteriormente, la exigencia aumentó y pasó a cumplir con dos entrenamientos por día, incorporando además sesiones de boxeo y trabajo cardiovascular.
El propósito no consistía en deshacerse por completo de los kilos que había incorporado. Para lograr un aspecto similar al de Stallone en Rocky, el intérprete debía mantener una contextura corporal más sólida. “No intentaba perderla toda porque necesitaba un físico más completo”, explicó durante la entrevista.
El boxeo adquirió un papel relevante durante esta segunda etapa del entrenamiento. De acuerdo con Ippolito, sumar esta práctica al trabajo cardiovascular le ayudó a eliminar parte de la grasa acumulada y a conseguir una mayor definición muscular de manera gradual.
La preparación física supuso para el actor una exigencia distinta a la que había afrontado en sus experiencias deportivas previas. Ippolito practicó béisbol durante su etapa en Baruch College y explicó que ya conocía las rutinas de entrenamiento asociadas a esa disciplina. Sin embargo, aclaró que en ese contexto no tenía que alcanzar un determinado aspecto físico, algo que sí resultaba necesario para interpretar su personaje en I Play Rocky.
Una interpretación que buscó ir más allá de la apariencia
El cambio corporal constituyó apenas uno de los componentes de la preparación. Para darle forma a su versión del joven Stallone, Ippolito también investigó distintos aspectos de la vida del actor y procuró que su interpretación no quedara limitada a imitar aquellos rasgos por los que es más conocido.
En declaraciones a GQ, el intérprete señaló que Stallone cuenta con una de las voces y apariencias físicas más reconocibles de la historia del cine, aunque entendió que, para representarlo, debía conocer qué había detrás del origen de esas características.
Durante el encuentro que mantuvo con Stallone, Ippolito tuvo la oportunidad de conocer directamente de qué manera la parálisis facial había marcado diferentes etapas de su vida, desde la niñez y la adolescencia hasta su experiencia personal de aislamiento.
“Su inteligencia me impresionó muchísimo”, expresó al recordar aquella conversación. El actor explicó que, a partir de la investigación que había realizado previamente para construir el personaje, ya tenía la impresión de que Stallone era una persona muy inteligente. Sin embargo, hablar con él personalmente terminó de confirmar esa idea.
El objetivo de Ippolito fue evitar una representación exagerada o caricaturesca del personaje. Para ello, buscó acercarse a Stallone desde una mirada más auténtica y vinculada al trabajo de interpretación, tratando de entender las vivencias y circunstancias que fueron moldeando su personalidad a lo largo de los años.
El regreso a su físico habitual
Una vez finalizada la preparación para el papel, Ippolito inició el proceso para bajar parte del peso que había ganado durante la transformación física. El propio intérprete explicó los motivos de esa decisión: “perdí algo de peso porque realmente no podía, ni quería seguir comiendo así”, contó en diálogo con GQ.
Para el actor, dejar atrás de manera gradual aquella apariencia también significó ponerle fin a una rutina que había formado parte de su vida durante mucho tiempo y que había sostenido durante un período considerable de su preparación.