Sophie Hucker, una maestra de Nueva Zelanda, quedó perpleja al encontrarse con una sorprendente peculiaridad en su hogar: un poste de metal de dos metros colocado en la entrada principal de su casa. Ante esta insólita situación, la mujer optó por compartir su experiencia en las redes sociales, denunciando el extraño incidente, lo cual rápidamente captó la atención tanto de la comunidad como de los medios de comunicación.
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Insólito: le instalaron un poste en la entrada de su casa
Ante el descubrimiento del poste en su entrada, Hucker pensó en un principio que podría tratarse de una entrega equivocada, sin embargo, quedó aún más sorprendida al notar que el objeto estaba firmemente empotrado en el suelo, haciendo imposible su remoción. Esta situación la intrigó y desconcertó, llevándola a buscar respuestas entre sus vecinos, pero todos negaron estar involucrados en la instalación del poste y se mostraron igualmente desconcertados por el enigma.
“Estaban tan sorprendidos como yo. Pensaron que estaba construyendo algo. O tal vez fue un poste de baloncesto. No sé qué más harías con él”, reveló Hucker durante una entrevista con el portal web Stuff. Decidió enfrentar el misterio dejando una nota en la estructura, rogando al responsable que no colocara más postes en su propiedad.
La situación se volvió tema de conversación en la región de Bay of Plenty, generando debates y especulaciones acerca de quién podría ser el responsable del curioso acto. Incluso algunos de los estudiantes de la profesora intentaron investigar, pero no lograron descubrir nada concluyente. Las autoridades locales también se mostraron desconcertadas y no pudieron ofrecer ninguna explicación sobre el origen del enigmático poste.
Tras varios días de incertidumbre, Sophie Hucker finalmente desveló en una publicación de Facebook el misterio detrás del poste. Resultó que la instalación fue fruto de una confusión en la dirección por parte de una empresa local especializada en cercas. Hucker compartió que la empresa reconoció su error y ofreció disculpas por la confusión.
En sus redes sociales, la mujer de Nueva Zelanda aseguró que no albergaba resentimientos hacia los responsables y decidió mantener en secreto el nombre de la empresa involucrada, para evitar afectar su imagen. Tomó el incidente con humor y hasta posó junto al agujero que, días después, fue rellenado con cemento.