La credibilidad y la colaboración constituyen bases esenciales en una interacción laboral. A pesar de ello, en ocasiones este pacto subyacente no es honrado. Así fue el contexto que experimentó una creadora de contenido australiana en TikTok, reconocida como Ocean, quien relató una vivencia con su jefa en la plataforma china y generó molestia entre los seguidores.
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Jefa usó la PC de una empleada, leyó sus chats y los divulgó
El relato tiene origen en el momento en que la adolescente cede su computadora portátil a la jefa y esta adopta una actitud inapropiada: accede a mensajes personales que no le correspondía leer y posteriormente los divulga entre otros colegas.
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Conforme relató Ocean en la plataforma TikTok, hace algunos meses atrás pasó por una desfavorable situación en su empleo. La narración se inicia cuando la laptop de su superiora dejó de operar, lo que la llevó, con la intención de solidaridad, a facilitar la suya en ese ínterin. Sin embargo, la joven jamás anticipó que su jefa la traicionaría de manera flagrante.
“La computadora de mi jefa se rompió y le presté la mía. Me enteré de que ella leyó mis mensajes (...) y se los mandó a otros empleados”, relató la creadora de contenido visiblemente impactada. Al parecer, la mujer había incursionado en la invasión de su privacidad al husmear en sus conversaciones confidenciales con colegas, tomando capturas de pantalla de las mismas y posteriormente compartiéndolas con terceros.
No obstante la deslealtad manifestada por su jefa, Ocean mantenía vínculos amistosos con otros individuos dentro de la organización, lo cual resultó ser el factor determinante para develar el acto de traición: uno de sus colegas había sido receptor de las charlas y, sin demora, comunicó a la joven sobre la artimaña.
De tal modo, la adolescente adoptó una medida severa: se puso en comunicación con un individuo de rango superior al de su superiora y le expuso la coyuntura en búsqueda de orientación. De esta forma, con la asistencia de otro experto de la entidad, elaboró una comunicación escrita de naturaleza formal, dirigida a la culpable de la conducta.
“Te presté mi notebook y te pusiste a revisar mis mensajes para luego enviárselos a otras personas, una invasión masiva a mi privacidad y una traición a mi confianza”, plasmó Ocean, exhortándola a asumir la responsabilidad de la coyuntura. A pesar del impactante instante, la joven reconoció su disposición a no guardar resentimientos y a dejar atrás lo acontecido. “El pasado, pisado (...), aunque estoy muy decepcionada por lo que pasó”, expresó en el video.
A los treinta minutos de haber emitido la correspondencia, recibió una respuesta inopinada: su jefa presentó disculpas íntegras y detalladas. "Recibí un pedido de disculpa completo y minucioso, y decidí concederle el perdón, eso es todo", añadió.
Luego de que este relato se tornara viral, numerosos usuarios ofrecieron a Ocean el consejo de emprender acciones legales contra la mujer implicada. Sin embargo, la joven demostró cautela ante esta posibilidad. “Yo quería un desenlace más ‘picante’, pero igual me parece bien que todo haya terminado con una disculpa por parte de ella”, comentó una seguidora.