8 de noviembre de 2026 - 18:55 Jujuy.

Alerta por anorexia y bulimia en menores de 15 años: advierten sobre la influencia de las redes sociales

Una psicóloga advirtió sobre la anorexia y bulimia en menores de 15 años y señaló que los trastornos alimenticios aparecen a edades cada vez más tempranas.

El aumento de casos de anorexia y bulimia en menores de 15 años genera preocupación entre los especialistas en salud mental. La psicóloga Micaela Bertone (MP 721), especializada en trastornos alimenticios, advirtió sobre la aparición de estas problemáticas en niños cada vez más pequeños.

“Creo que es una alarma y alerta para todos el tema de que cada vez aparecen los trastornos alimenticios en edades más tempranas”, expresó la profesional, quien explicó que estas problemáticas no se limitan únicamente a la alimentación, sino que pueden estar relacionadas con dificultades emocionales y con la construcción de la identidad.

“Está bueno aclarar que el trastorno alimenticio es el síntoma. Aparece como consecuencia de una incapacidad, quizás, para gestionar mi autovaloración, la autoestima, la identidad que considero con mi propio cuerpo y la forma en la que socializo o genero un vínculo externo con otros”, señaló.

Niños de 7 y 8 años expuestos a ideales de belleza en redes sociales

Bertone explicó que la construcción de la autoestima y la identidad comienza durante la infancia, cuando los niños empiezan a buscar la aprobación de sus familiares y compañeros. En ese proceso, la exposición temprana a contenidos digitales puede influir en la percepción que tienen de sus propios cuerpos.

Alerta por anorexia y bulimia en menores de 15 años (Imagen generada con IA)

“A partir de los 7 u 8 años ya empezamos a querer ver qué me dice papá, qué me dice mamá, qué hago bien, qué hago mal, si agrado a otros compañeros o no”, indicó. La especialista consideró que uno de los principales desafíos actuales es la importancia que adquirieron las imágenes difundidas en plataformas como TikTok e Instagram.

“Lo que nos está atravesando hoy como sociedad es la preocupación de que la imagen ideal está muy puesta en las redes sociales y no tanto en el vínculo concreto con el otro. Cada vez se socializa más a través del celular”, sostuvo. En ese sentido, advirtió que muchos niños acceden a dispositivos propios desde edades muy tempranas y consumen contenidos que presentan modelos corporales difíciles de alcanzar.

“Hay chicos que a los siete, ocho años ya tienen un celular propio, incluso a veces antes de esa edad, y no hay una capacidad para manejar o discernir si yo puedo alcanzar o no ese ideal tan exigente”, explicó.

También mencionó que la búsqueda de resultados inmediatos puede influir en la aparición de conductas alimentarias perjudiciales. “Hay un ideal que cada vez más promueve esto de que hay que ser delgado para ser aceptado. La inmediatez de los resultados creo que también hace que los trastornos alimenticios aumenten”, manifestó.

La bulimia un mal que no perdona edad

El rol de los padres y la importancia de fortalecer la autoestima

La psicóloga remarcó que las familias cumplen una función fundamental en la prevención, aunque aclaró que no corresponde responsabilizar exclusivamente a los padres por la aparición de estos trastornos. “Muchos papás necesitan cada vez trabajar más y no siempre tienen esta presencia constante en el día a día. Y no por eso hay que sentir que es la culpa o el único factor”, explicó.

Entre las principales recomendaciones, destacó la importancia de acompañar el uso de dispositivos electrónicos, conversar sobre los contenidos que consumen los niños y fortalecer valores que no estén vinculados exclusivamente con la apariencia física. “Primero, supervisar cuál es el uso que se hace respecto al celular o cuál es la imagen a la cual yo estoy acudiendo. Y poner mucho foco en los valores personales”, recomendó.

Además, insistió en que las imágenes que circulan en redes sociales no siempre representan cuerpos reales. “Ser conscientes de que la imagen que aparece muchas veces en TikTok o en las redes sociales no es una imagen real. A pesar de que se perciba como algo real, no lo es”, advirtió.

Qué es la dismorfia corporal y cómo afecta a los adolescentes

Bertone explicó que, además de la anorexia y la bulimia, existen otras problemáticas relacionadas con la percepción del cuerpo y la conducta alimentaria, como la dismorfia corporal y los trastornos por atracón.

“La dismorfia corporal es que, por ejemplo, yo veo en mi espejo una imagen que no coincide con mi imagen o mi forma corporal real. Empiezo a no encontrarme a mí misma dentro del cuerpo que tengo”, explicó.

La profesional señaló que estas dificultades pueden provocar rechazo hacia la propia imagen y afectar la vida social, especialmente durante la adolescencia. “No siempre termina en un trastorno alimenticio, otras veces sí, otras veces no, pero hace que no quiera verme en fotos, que no quiera verme al espejo”, detalló.

Según explicó, esta situación puede intensificarse durante una etapa en la que los adolescentes comienzan a construir su identidad y buscan aceptación en sus relaciones sociales y afectivas.

Cómo prevenir los trastornos alimenticios y detectar señales de alerta

La especialista sostuvo que la prevención debe comenzar antes de que aparezcan conductas como la restricción alimentaria, la angustia frente a las comidas o una pérdida de peso significativa. “La recomendación siempre es la prevención. Supervisar, hablar, valorar, reforzar aspectos positivos que tienen que ver con mi identidad y no con la forma física”, señaló.

También recomendó revisar los comentarios cotidianos sobre el cuerpo, el peso y la alimentación, ya que pueden influir en la forma en que los niños y adolescentes construyen su autoestima. “Sacar el eje de la alimentación, sacar el eje de si estoy flaco o gordo, nuestras palabras de apreciación que se naturalizan y que está bueno cuestionárselas”, expresó.

Bertone advirtió que existen situaciones que deben llamar la atención de los adultos, especialmente cuando niños pequeños manifiestan una preocupación constante por adelgazar o comienzan a restringir su alimentación. “El adolescente o el niño, estamos hablando incluso de niñeces, que dejan de comer o que se miran al espejo y quieren ser delgados. Niños de 7 u 8 años, eso ya empieza a marcar por qué la imagen está puesta en eso”, indicó.

La profesional también destacó la importancia de trabajar estas problemáticas en los establecimientos educativos, clubes deportivos y espacios de formación artística, donde en ocasiones existen exigencias relacionadas con el peso y la figura corporal. “Para ser un buen deportista tengo que alimentarme bien. Para poder estudiar, rendir bien en la escuela, hacer amistades, tengo que poder comer bien. Mi cerebro y mi atención no trabajan de la misma forma si no tengo los nutrientes incorporados”, explicó.

La importancia de pedir ayuda y acompañar a quienes atraviesan estos trastornos

Por último, Bertone remarcó que los compañeros, docentes y referentes de confianza pueden cumplir un papel importante en la detección temprana de estas dificultades. “Si tengo algún amigo o amiga que sabemos que está atravesando una situación difícil, hablarla, no quedarse callados, buscar, si no confío en las figuras paternas, algún otro referente de cuidado”, recomendó.

La psicóloga insistió en que los trastornos alimenticios requieren atención profesional y una red de acompañamiento que permita abordar tanto las conductas alimentarias como las dificultades emocionales asociadas. “Es una dificultad que no es fácil de superar, que requiere tratamiento, que requiere varios apoyos y que muchas veces se replica y genera hábitos a futuro, después de adultos, que les es difícil deshabituar”, concluyó.

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