Cuando se habla de arqueología en Jujuy, la mirada suele dirigirse rápidamente hacia la Quebrada de Humahuaca y la Puna. Sin embargo, las evidencias del pasado también aparecen en otros puntos de la provincia, algunos mucho menos asociados popularmente con el patrimonio arqueológico.
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De Aguas Calientes a Alto Padilla: los hallazgos que amplían la historia arqueológica de Jujuy
Matías Lepori explicó que la arqueología jujeña va mucho más allá de la Quebrada y la Puna, con evidencias en Aguas Calientes, San Antonio, El Carmen y Alto Padilla.
En diálogo con TodoJujuy, el arqueólogo Matías Lepori destacó los trabajos que se desarrollan fuera de los circuitos más conocidos y mencionó, entre otros casos, vasijas cerámicas recuperadas en Aguas Calientes con una antigüedad estimada de entre 1.200 y 1.500 años. “Hay mucha arqueología hecha y mucha arqueología por descubrir”, resumió el especialista.
Cerámicas de hasta 1.500 años en Aguas Calientes
Lepori explicó que las investigaciones permiten ampliar progresivamente lo que se conoce sobre la presencia humana en diferentes regiones de Jujuy. Uno de los ejemplos que mencionó se encuentra en Aguas Calientes, donde existen evidencias anteriores incluso al período incaico.
“Tenemos evidencias anteriores del Formativo, con vasijas cerámicas, por ejemplo, recuperadas en la zona de Aguas Calientes, que tienen 1.200, 1.500 años de antigüedad”, explicó.
El arqueólogo señaló que a medida que avanzan las investigaciones es posible profundizar cada vez más en ese pasado y reconstruir parte de la historia de quienes habitaron el actual territorio provincial.
San Antonio y El Carmen, bajo la mirada de la arqueología
Otro de los sectores en los que actualmente se desarrollan trabajos es la zona de San Antonio y El Carmen. Lepori contó que allí existen evidencias que, de acuerdo con lo investigado hasta el momento, permiten remontarse al menos hasta el período incaico, unos 500 años atrás.
El especialista señaló que actualmente continúan trabajando en San Antonio y que uno de los objetivos es avanzar en la georreferenciación de la información disponible.
La tarea forma parte de un desafío mayor: conocer dónde se encuentran las evidencias arqueológicas de la provincia para poder estudiarlas, preservarlas y comprender mejor cómo fueron ocupados estos territorios a lo largo del tiempo.
Evidencias arqueológicas en Alto Padilla
Durante la entrevista, Lepori también puso como ejemplo investigaciones realizadas en Alto Padilla, una zona actualmente integrada a la dinámica urbana de San Salvador de Jujuy. Allí mencionó la existencia de un sitio incaico, investigado por otro equipo durante los últimos años.
El caso permite ampliar la imagen habitual de la arqueología jujeña. Si bien sitios de la Quebrada como el Pucará de Tilcara o Inca Cueva concentran gran parte del reconocimiento, existen evidencias distribuidas en otros sectores de la provincia.
“Hay mucha arqueología por descubrir”
Para Lepori, investigar esos lugares no solamente permite encontrar objetos antiguos, sino también reconstruir procesos históricos y comprender quiénes habitaron el territorio antes de los acontecimientos que forman parte de la historia más conocida de Jujuy.
En ese sentido, sostuvo que la arqueología permite estudiar el pasado a partir de los restos materiales y que sus alcances no se limitan necesariamente a períodos de miles de años de antigüedad. Las investigaciones en Aguas Calientes, San Antonio, El Carmen y Alto Padilla muestran así un mapa arqueológico que se extiende más allá de la Quebrada y la Puna. “Mientras uno investiga más, va trayendo más fuerte ese pasado”, señaló Lepori sobre un territorio en el que, según remarcó, todavía queda mucho por conocer.