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25 de agosto de 2026 - 11:35 peluquería

De una peluquería de barrio a un campeonato del NOA: una vida dedicada al oficio

Roberto Romitti recordó sus comienzos, las enseñanzas de su maestro y los cambios que atravesó la peluquería con el paso de los años.

Roberto Romitti comenzó a trabajar en una peluquería cuando tenía apenas 13 años. Lo que inicialmente era una manera de ocupar su tiempo y ganar su propio dinero terminó convirtiéndose en un oficio al que dedicaría gran parte de su vida.

En diálogo con TodoJujuy por el Día del Peluquero, recordó sus primeros pasos, la formación que recibió durante la adolescencia y las experiencias que acumuló detrás del sillón. A los 18 años ya trabajaba profesionalmente y había ganado un campeonato de peluquería a nivel regional. “Empecé muy chico, a los 13 o 14 años. Había terminado la primaria”, contó.

Sus primeros pasos en la peluquería

La primera oportunidad llegó a través de su prima Celia, quien también se dedicaba al oficio y trabajaba principalmente con mujeres. En una época marcada por la popularidad de las permanentes, necesitaba ayuda para atender a la cantidad de clientas que recibía durante los fines de semana. Romitti comenzó realizando tareas sencillas: preparaba los bigudíes y los papeles necesarios para las permanentes, ordenaba los elementos de trabajo y aprendía a lavar el cabello.

En aquellos años, las jornadas podían extenderse durante todo el domingo. Según recordó, comenzaban alrededor de las 9 de la mañana y, cuando había una gran cantidad de clientas, terminaban cerca de la medianoche. Al principio aceptó la propuesta para tener sus primeros ingresos. Con el dinero que recibió después de trabajar dos fines de semana pudo comprarse un par de zapatillas. “En un principio fue por hacer algo y tener mi propia plata. Después empezó a gustarme el tema de la peluquería”, relató.

Una academia de Jujuy en la que sobraban modelos

Al advertir su interés por el oficio, su prima le recomendó realizar una capacitación. Así llegó a una academia ubicada sobre calle Lavalle, frente a la Escuela Normal de San Salvador de Jujuy.

Romitti explicó que la enseñanza formal de aquella época no siempre acompañaba las tendencias que se veían en las peluquerías. Mientras transitaban la década de 1980, algunos contenidos y técnicas todavía respondían a estilos de años anteriores.

Sin embargo, la academia tenía una ventaja fundamental para quienes necesitaban practicar: un cartel sobre una calle transitada anunciaba que los cortes de cabello eran gratuitos. Esto generaba una afluencia permanente de personas dispuestas a ponerse en manos de los estudiantes. “Todo el mundo entraba, así que modelos teníamos de sobra”, recordó.

La práctica también les permitía comenzar a construir su propia clientela. Las personas que quedaban conformes con un corte regresaban y pedían ser atendidas por el mismo estudiante, aunque los docentes procuraban que todos pudieran practicar con diferentes modelos.

El maestro que marcó su carrera

Una figura central en su formación fue Juan Luis Sánchez, a quien Romitti definió directamente como su maestro. Su llegada a aquella peluquería se produjo después de haber trabajado con Ricardo Sánchez en el sector femenino. Cuando esa etapa terminó, Juan Luis Sánchez fue a buscarlo y le ofreció uno de los cuatro sillones de su local. “Me dio el último sillón y ahí empecé con la peluquería masculina”, relató.

Romitti tenía alrededor de 15 años cuando comenzó a trabajar junto a Sánchez. A los 16 o 17 ya se desempeñaba profesionalmente y, a los 18, ganó una competencia regional. “Esa peluquería fue una escuela en todos los sentidos de la vida”, aseguró.

El campeonato reunía a representantes de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y otras provincias de la región. Cada delegación llevaba a sus competidores y las actividades se desarrollaban en distintas ciudades del NOA. Después de obtener el reconocimiento, su maestro lo acompañó a recorrer medios de comunicación de Jujuy para dar a conocer el logro. “A los 18 años ya había ganado un campeonato a nivel NOA. Sánchez me llevó a radios y canales de televisión; eran cosas que nunca había imaginado vivir”, recordó.

El peluquero también escucha

Más allá de los cortes y las técnicas, Romitti destacó el vínculo que se construye con las personas que pasan por una peluquería. A lo largo de los años escuchó relatos sobre problemas familiares, nuevos amores, separaciones, trabajos y proyectos personales.

Para él, la tarea del peluquero no consiste necesariamente en dar consejos, sino en brindar un espacio para que el cliente pueda hablar y sentirse escuchado. “Más que aconsejar, lo que hacemos es escuchar. A veces uno pregunta qué piensa, cómo está o cómo se siente, y con eso la persona ya se siente realizada”, expresó.

También remarcó que existe un código de confidencialidad sobre lo conversado frente al espejo. Comparó ese espacio con un confesionario, porque muchas personas comparten situaciones que pertenecen a su intimidad. Una de sus definiciones sintetizó el costado humano de la profesión: “El que se sienta en tu sillón nunca es el mismo que el que se fue”.

Las personalidades jujeñas que pasaron por su sillón

La peluquería de Juan Luis Sánchez también era un punto de encuentro de diferentes personalidades de Jujuy. Según recordó Romitti, por el local pasaban dirigentes políticos, funcionarios y referentes de distintos ámbitos. Entre ellos estuvo el exgobernador Horacio Guzmán, quien vivía frente al establecimiento y acudía aproximadamente una vez por semana. Romitti contó que Guzmán llegaba con el diario, se acomodaba en el sillón y hacía un pedido concreto: quería un corte corto y permanecer en silencio mientras leían las noticias.

“Me decía: ‘Corto y callado’. Quería que le cortara el cabello sin hablarle y se quedaba con el diario”, relató.

También mencionó entre sus clientes a Carlos Snopek y Roberto Domínguez. En aquella época, explicó, el local funcionaba como una especie de club en el que los clientes se conocían y conversaban sobre diferentes temas mientras esperaban su turno.

De la tijera y el peine a las nuevas técnicas

El oficio también atravesó importantes transformaciones con el paso del tiempo. Romitti diferenció entre la denominada vieja escuela, marcada por el uso de la tijera y el peine, y las nuevas generaciones, que desarrollaron un amplio dominio de las máquinas. “Antes no se usaba tanto la máquina. Era todo tijera y peine. Hoy la capacidad técnica que tienen los nuevos profesionales con las herramientas es increíble”, reconoció.

Los cambios no solo alcanzaron a los instrumentos utilizados, sino también a los estilos solicitados, la velocidad con la que se renuevan las tendencias y la formación de quienes ingresan a la actividad.

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