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19 de agosto de 2026 - 11:56 Historias.

El discípulo de Favaloro en Jujuy: "Todo lo que hago es herencia de él", aseguró René Boggione

El cirujano cardiovascular recordó su formación junto a René Favaloro, las enseñanzas que conserva y cómo aquellas experiencias atraviesan su trabajo hasta hoy.

René Boggione construyó buena parte de su trayectoria profesional en Jujuy, pero una etapa de su formación dejó una marca particular en su manera de ejercer la medicina: sus años de trabajo junto al doctor René Favaloro.

Especialista en cirugía cardiovascular y actual vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, Boggione recordó en diálogo con TodoJujuy algunas de las experiencias compartidas con Favaloro y aseguró que muchos de los criterios, gestos y formas de trabajar que mantiene actualmente nacieron durante aquellos años. “Todo lo que yo hago ahora es herencia de él. Los gestos y las formas de trabajar están inspirados absolutamente en él, todo”, afirmó.

“El paciente es lo primero”

Más allá de los conocimientos técnicos, Boggione destacó especialmente una forma de entender la profesión que aprendió durante aquellos años: la prioridad puesta en el paciente. Al recordar a Favaloro, resumió esa enseñanza en una frase: “Hay que estar, tenemos que estar. El paciente es lo primero. Después podemos”.

Para Boggione, aquella manera de ejercer la medicina trascendía el quirófano y se reflejaba también en la disponibilidad permanente que exigía la profesión. Una de las escenas que conserva ocurrió durante una Navidad. Según relató, Favaloro debía permanecer trabajando y lo escuchó explicarle la situación a su esposa. “Ya sé que tenemos invitados, ya sé que tenemos invitados, pero tengo que operar, tengo que quedarme acá. Vos ves cómo hacemos”, recordó Boggione sobre aquella conversación.

La anécdota quedó entre los recuerdos que, con el paso de los años, terminaron formando parte de su propia manera de concebir la cirugía cardiovascular.

Cómo llegó a formarse junto a Favaloro

Boggione nació en Tucumán y cursó allí los seis años de la carrera de Medicina. Al recibirse, viajó inmediatamente a Buenos Aires con la intención de ingresar a una residencia. Su primera especialización fue en cirugía general y posteriormente avanzó hacia la cirugía cardiovascular.

Durante ese proceso realizó una rotación en el Sanatorio Mitre, donde tuvo contacto con profesionales formados en distintos centros de referencia. Buscaba, según recordó, una formación más estructurada en cirugía cardiovascular y ese camino terminó acercándolo al equipo de Favaloro.

A partir de allí comenzó una etapa que, décadas después, continúa señalando como determinante en su carrera profesional.

Cómo era trabajar junto a Favaloro

Boggione describió aquellos años como una época de enorme intensidad dentro de la cirugía cardiovascular. Las condiciones, los procedimientos y los resultados eran muy diferentes a los actuales y requerían una presencia constante de los equipos médicos.

En ese contexto recordó una frase que circulaba entre los profesionales para describir el ritmo de trabajo: “Uno de los cirujanos decía: ‘Es un tren: o te subís o lo dejás pasar’”.

La expresión, según su relato, reflejaba la exigencia cotidiana de aquellos años y una dinámica en la que había que estar preparado para responder permanentemente. Boggione también recordó que Favaloro continuó participando de distintos procedimientos incluso después de que determinadas tareas comenzaran a quedar en manos de otros integrantes de los equipos.

Para el médico, esa convivencia profesional fue mucho más que una instancia de capacitación. “Todo lo que hago ahora”, insistió, está atravesado por aquella experiencia.

La cirugía cardiovascular como un trabajo en equipo

Durante la entrevista, Boggione también se detuvo en otro concepto que considera fundamental: una cirugía cardiovascular no depende únicamente del cirujano que encabeza una intervención. “Hace mucho tiempo que no es el ‘yo’, es el ‘nosotros’. Nosotros somos un equipo”, sostuvo.

En una operación intervienen cirujanos, anestesistas, instrumentadores y otros profesionales. Luego, el trabajo continúa durante el postoperatorio con nuevos integrantes del equipo encargados de acompañar la evolución del paciente.

Esa estructura colectiva, explicó, resulta central en una especialidad en la que cada detalle puede ser determinante.

El discípulo de Favaloro que hizo su camino en Jujuy: "Todo lo que hago es herencia de él", aseguró René Boggione

Trabajar entre la vida y la muerte

La cirugía cardiovascular también llevó a Boggione a convivir durante décadas con situaciones límite. Consultado sobre cómo afecta esa cercanía permanente con la vida y la muerte, descartó que los años necesariamente vuelvan “más frío” al profesional. “No es que te volvés más frío. Te volvés, te diría, más práctico en algunas cosas”, explicó.

Esa practicidad, señaló, tiene que ver con la necesidad de tomar decisiones en momentos complejos. “Sabés que tenés que ayudar, tenés que definir, tenés que involucrarte para poder tomar la mejor decisión posible en ese momento”, agregó.

En algunas oportunidades, describió, el cirujano entra al quirófano sabiendo que tiene delante un problema que debe resolver en ese instante. Sin embargo, volvió a remarcar que el resultado depende del trabajo conjunto de todo el equipo.

Una trayectoria ligada a la cardiología en Jujuy

Después de aquella formación, Boggione desarrolló su actividad profesional en Jujuy y también asumió responsabilidades dentro de la organización de la cardiología a nivel institucional. Fue impulsor del Distrito Jujuy de la Sociedad Argentina de Cardiología y actualmente se desempeña como vicepresidente de la entidad a nivel nacional.

Pero al mirar hacia atrás, entre cargos, años de quirófano y pacientes, el médico vuelve a aquella etapa de formación y a las enseñanzas que recibió de Favaloro. También reconoció el acompañamiento de su familia durante una carrera marcada por horarios imprevisibles, cirugías y situaciones en las que el trabajo obligaba a modificar planes personales. “Si no fuera por tu familia, nada es posible”, expresó, y recordó los cumpleaños y acontecimientos familiares a los que alguna vez llegó tarde como consecuencia de las exigencias de la profesión.

Décadas después de aquella formación, Boggione mantiene una definición que sintetiza el lugar que Favaloro ocupa en su trayectoria: “Todo lo que hago es herencia de él”.

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