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13 de julio de 2026 - 16:26 Fauna.

La verdad sobre las fotos con llamas en la Quebrada de Humahuaca: cuánto cuestan

Miles de turistas se detienen cada año para fotografiarse con las llamas en la Quebrada de Humahuaca. Su cuidador explicó cuánto cobra y contó la historia de Campanita y Luna, las dos protagonistas más buscadas.

Sacarse una foto con una llama es una de las postales más comunes de quienes visitan la Quebrada de Humahuaca. Cada día, cientos de turistas se detienen para inmortalizar el momento junto a estos animales, convertidos en uno de los grandes símbolos del paisaje jujeño. Pero hay una pregunta que se repite entre los visitantes: ¿cuánto cuesta la foto?

La respuesta sorprende. "Yo las traigo y las muestro desde hace un tiempo, pero solamente les pido una atención a los visitantes", explicó Silvio, el cuidador de dos de las llamas más conocidas del lugar. Además detalló que el puede enseñar sobre la fauna local en estas oportunidades y concientizar sobre ellas.

Es preciso remarca que no existe un precio fijo para tomarse una fotografía. Cada persona puede colaborar con el monto que considere, una modalidad que muchos turistas destacan al recorrer Humahuaca.

Campanita y Luna, las estrellas de la Quebrada

Las dos llamas tienen nombre propio y ya son reconocidas por quienes frecuentan la zona. Una de ellas se llama Campanita y la otra, Luna. Mientras Campanita permanece atenta a los turistas, Luna suele descansar acostada, una imagen que despierta ternura entre quienes pasan. "Ella se llama Luna. Está ahí tiradita y todos le dicen 'pobrecita'", comentó entre risas su cuidador.

¿Por qué son tan tranquilas?

Muchos visitantes creen que se trata de animales silvestres, pero la realidad es otra. "No son silvestres, son de corral", aclaró Silvio quien además explicó que ambas fueron criadas a mamadera, lo que favoreció su contacto permanente con las personas desde pequeñas. "Por eso son tan mimosas. Se adaptan muy bien al público y también al movimiento de los vehículos", aseguró.

Gracias a esa crianza, Campanita y Luna permanecen tranquilas durante toda la jornada, incluso cuando decenas de personas se acercan para fotografiarse con ellas.

Una rutina que también respetan los turistas

Silvio contó que las llamas tienen horarios y necesidades que procura respetar cada día. "Son como unas modelos", dijo con humor. "Estoy a la orden de ellas. Cuando quieren tomar agua las llevo al tachito, cuando necesitan hacer sus necesidades también tienen su lugar y, cerca de las once y media o las doce, ya las llevo de regreso al potrero", explicó.

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