El 1° de octubre de 1850 comenzó a funcionar en Jujuy el Hospital San Roque. Con mucho sacrificio se logró poner de pie este gran centro de salud que hoy cumple 170 años.
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La visión de un sacerdote y la importancia de tener un hospital después de la guerra: así nació el Hospital San Roque
Hoy el conocido hospital jujeño atraviesa una realidad mundial y se configura como el centro de complejidad central para atención de pacientes con Covid-19 en Jujuy. Su actual directora, la doctora Ana Alcoba comentó: “Tiene una enorme trayectoria de trabajar para la sociedad jujeña. Hemos pasado muchas cosas, ahora hemos tenido que afrontar un gran desafío por la pandemia por coronavirus y realmente creo que lo hemos podido lograr”. Haciendo hincapié en el valor del personal del hospital, su directora enfatizó: “Esta siendo un año muy duro pero estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad”.
Haciendo un revisionismo histórico es preciso mencionar que entre los años 1844 y 1847, el sacerdote Escolástico Zegada junto a un grupo de vecinos comenzó con el desafío de erigir un lugar de atención para la gran cantidad de enfermos que morían por la falta de atención médica en una ciudad empobrecida. Las ruinas del Convento de los Padres Mercedarios después de las Guerras de la Independencia se convirtieron con empeño y visión a futuro en el primer hospital jujeño. Zegada, quien en ese momento era Gobernador Interino, restauró el Convento de la Merced y construyó en sus terrenos un hospital y un tambo para atender sus gastos, creando una Sociedad Filantrópica para recaudar fondos y organizar el futuro hospital.
Posteriormente, por un decreto del 2 de mayo de 1891, se confiaba la Administración del Hospital San Roque, llamado así en recuerdo de la vieja ermita “del Señor de San Roque” que funcionó durante el período colonial en el lugar, a la Sociedad de Beneficencia que lo dirigió hasta 1939.
El lugar para levantar esta edificación se decidió en relación a la plaza principal de la pequeña ciudad que existía en ese momento. Con recaudaciones vecinales y una gran contribución de Zegada, lograron ponerlo en pie.
El hospital empezó a funcionar con un administrador, un enfermero, una enfermera, una cocinera, una lavandera y los doctores Sabino O’Donnell, Arias y Luis Cuñado. El 26 de mayo de 1863 por falta de fondos, muy a pesar del dolor de su creador, se cerró el hospital después de 13 años de funcionamiento, en los cuales atendió a 1.400 enfermos según registros de la época.
En 1868 aunque seguían las luchas en el país por cuestiones políticas, merced a su tenacidad y empeño, Escolástico Zegada logró la reapertura del hospital. El actual edificio con frente principal sobre calle San Martin 330, comenzó a construirse en el año 1894 e inaugurado en el año 1899.
Debido al deterioro de las instalaciones originales, en 1889 se inició la construcción del actual edificio que hoy se convierte en la fortaleza para muchos que atraviesan esta incierta enfermedad llamada coronavirus.
Hoy con la modernización de todas sus instalaciones y la construcción de más de 60 camas en la Unidad de Terapia Intensiva provistas de respiradores, se transformo en el hospital más grande de la provincia y seguramente será un centro de referencia en enfermedades infecciosas y respiratorias en el futuro.