Los expertos advierten sobre la necesidad de realizar controles de rutina, alejarnos de los malos hábitos y adoptar un estilo de vida saludable que abarque la alimentación y actividad física.
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Malos hábitos que ponen en riesgo a tu corazón y cerebro
La obesidad y la diabetes son consideradas dos grandes epidemias del siglo XXI. Las cifras de incidencia no paran de crecer en todo el mundo, de la mano de dos peligrosos vicios de la vida moderna: los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo.
En los últimos años, diversos estudios científicos arrojaron evidencias que corroboraron lo que muchos expertos venían advirtiendo: estas patologías tienen un impacto directo en el corazón.
A partir de un mejor entendimiento de la relación que hay entre los trastornos metabólicos y el riesgo de desarrollar patologías cardiovasculares surge el concepto de cardiometabolismo. Se trata de una disciplina cuyo desarrollo se expandió mucho en los últimos 5 años.
Actualmente, los factores metabólicos como el exceso de peso y la diabetes se encuentran entre los determinantes más importantes para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En la Argentina, considerando la población mayor de 18 años, una de cada 10 personas presenta diabetes y 6 de cada 10 algún grado de exceso de peso.
Para dimensionar la gravedad de la situación, hay que tener en cuenta que entre 40 y 50% del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se debe a los trastornos metabólicos, según los resultados de diferentes estudios epidemiológicos.
El riesgo de la grasa visceral
Si bien los tejidos grasos cumplen un rol importante en el cuerpo, ya que son un reservorio de energía, aquellos que se encuentran a nivel intraabdominal, como los que rodean a nuestros órganos internos, están directamente relacionados a diversos trastornos de salud.
Esto sucede porque el exceso de grasa visceral produce una serie de sustancias que favorecen el desarrollo de diabetes (por la resistencia que genera a la acción de nuestra insulina), hipertensión arterial y un mayor riesgo de trastornos en los lípidos y de una elevada producción de triglicéridos. Pero además dañan de forma directa nuestras arterias y el músculo cardíaco.
¿Qué pasa cuando un trastorno metabólico como la obesidad ya se ha instalado?
El camino también apunta en primera instancia a alcanzar un peso saludable a través de un plan alimentario y de la actividad física, que es clave. “Pero por suerte, en estos últimos años, también se desarrollaron una serie de herramientas farmacológicas que actúan regulando a nivel de cerebro las señales tanto del apetito como de la saciedad. Eso favorece al descenso de peso en forma muy significativa. Con ello se reduce el riesgo de las complicaciones que genera la obesidad”, explica el doctor Hugo Sanabria (MN 98220), jefe de la Clínica Diabetes del ICBA Instituto Cardiovascular y jefe del Programa de Prevención Cardiovascular.
Algo similar sucede con los pacientes que presentan diabetes, ya que los tratamientos modernos combinados con un plan de alimentación saludable y actividad física permiten lograr no solo a un control metabólico sino que también favorecen una protección cardiovascular.
El desafío es complejo, pero posible. “En el ICBA, para conseguir un mejor resultado, tratamos estos trastornos desde un abordaje en conjunto con diferentes disciplinas. Conformamos una mirada integral a través de un grupo de trabajo que incluye educadores, nutricionistas, especialistas en diabetes y cardiología, entre otras especialidades, lo que permite definir la mejor estrategia para ofrecerles a nuestros pacientes brindando las herramientas de tratamiento y control más adecuadas para cada caso”, concluye el especialista.