En algún momento, todos hemos descubierto manchas amarillas difícil de explicar en alguna ropa blanca, que además parece imposible de eliminar. Es frustrante tener que desechar ropa por no poder quitar ese tono amarillento que apaga el brillo y da un aspecto sucio, sin importar cuánto se frote o cuántas veces se lave.
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Manchas amarillas en la ropa blanca: el mejor truco para quitarlas
El bicarbonato sódico, el vinagre blanco, el limón y el agua oxigenada son solo algunos de los elementos que ayudan a mantener esta ropa en condiciones óptimas.
Estas marcas, que en ocasiones surgen sin explicación, pueden originarse por diversas razones, tales como la combinación del sudor con el desodorante, las secreciones de la piel, el uso excesivo de detergente, la oxidación, el contacto con sustancias químicas o incluso el guardarlas de manera inapropiada.
Afortunadamente, hay un truco bastante sencillo, aunque poco conocido por muchos, que Dida Oliver, una influencer especializada en consejos y trucos de moda, compartió recientemente en su cuenta de Instagram. Según se indica, este método ayudará a eliminar esas manchas tan molestas y a devolverle a la ropa blanca su tono original, dejándola como nueva. Los ingredientes que se requieren son 100 gramos de azúcar, 100 ml de blanqueador, 100 gramos de detergente en polvo y 1 litro de agua caliente.
Además, será necesario contar con una bañera de gran tamaño donde se pueda sumergir toda la ropa a lavar. Cuando se cuente con todos los ingredientes, el procedimiento será bastante fácil: se tiene que combinar perfectamente todos los componentes y luego sumergir la ropa en la mezcla obtenida. No es necesario frotar; con dejarla reposar en la mezcla durante toda la noche y luego exprimirla como de costumbre, debería ser suficiente, según la teoría.
Limón, vinagre, o bicarbonato de sodio: otros métodos para deshacerse de las manchas amarillas
El truco de Dida no es el único para eliminar este tipo de manchas en prendas blancas. Según Ecolaundry, un sitio web experto en lavandería, existen otras opciones económicas que también pueden resultar útiles. Una de ellas es el bicarbonato de sodio: basta con mezclarlo con agua hasta obtener una pasta y, utilizando un cepillo de dientes o incluso las manos, frotar la mezcla sobre la mancha antes de lavar la ropa de la forma habitual (sin combinarla con ropa de color). Así, las manchas amarillas deberían desaparecer.
Si no se dispone de bicarbonato de sodio, que es un producto muy accesible, con un precio de aproximadamente 1,50 euros por kilogramo según el sitio de Mercadona, también se puede recurrir al peróxido de hidrógeno, conocido comúnmente como agua oxigenada, para la mezcla, de acuerdo con el portal especializado Lavado de Textiles.
El vinagre blanco es otro elemento eficaz para este propósito. De acuerdo con el portal, remojar las prendas manchadas en una mezcla de vinagre blanco y agua durante aproximadamente 30 minutos antes de lavarlas es un remedio infalible, ya que el vinagre facilita la descomposición de las manchas y cumple la función de suavizante natural.
El último recurso a considerar es el limón. Si los métodos previos no dan resultado, aplicar el jugo de un limón directamente sobre las manchas y dejarlo reposar unos minutos podría ser la solución. Se cree que el ácido cítrico presente en el limón contribuye a eliminar las manchas y aclarar los tejidos. Con algo de suerte, alguno de estos trucos resolverá este inconveniente frecuente, permitiendo recuperar aquellas prendas que se pensaban irremediables debido a una mancha inexplicable que apareció de manera repentina.