Un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge ha arrojado luz sobre una de las conductas más curiosas de una de nuestras mascotas: el acto de morderse la cola en los perros. Aunque muchos dueños lo consideran un simple juego o una distracción, los investigadores han descubierto que este comportamiento puede estar relacionado con factores físicos y psicológicos que merecen atención.
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Mascotas: un estudio explica el porqué los perros se muerden la cola
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge, explica el porqué los perros se muerden la cola. Una conducta particular de estas mascotas.
Las razones detrás del comportamiento
Según el equipo de científicos liderado por la etóloga Sarah Thompson, los perros se muerden la cola por diversas razones, que van desde causas inocuas hasta señales de problemas subyacentes. Entre los principales motivos identificados en el estudio se encuentran:
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Juego y entretenimiento: En cachorros y perros jóvenes, morderse la cola suele ser una forma de exploración y juego.
Estrés y ansiedad: Los perros pueden desarrollar este hábito como una respuesta a la ansiedad, el aburrimiento o la falta de estímulos en su entorno.
Parásitos o problemas dermatológicos: Pulgas, garrapatas o alergias en la piel pueden generar picazón e incomodidad, llevando al perro a morderse para aliviarse.
Problemas neurológicos o compulsivos: Algunas razas tienen predisposición a trastornos compulsivos, donde morderse la cola se convierte en un comportamiento repetitivo e incontrolable.
¿Cuándo se debe acudir al veterinario?
Los investigadores advierten que si el perro se muerde la cola con frecuencia, se lastima o parece ansioso mientras lo hace, es importante consultar a un veterinario. "Si se vuelve una conducta obsesiva o está acompañada de otros síntomas como pérdida de pelo, heridas o cambios de comportamiento, podría ser una señal de un problema más grave", explicó la doctora Thompson.
Conclusión
El estudio concluye que aunque morderse la cola puede ser un hábito inofensivo en algunos casos, también puede ser un indicador de estrés o problemas de salud. La recomendación de los expertos es observar la frecuencia y el contexto en que ocurre esta conducta y, en caso de duda, buscar orientación profesional. Así, se podrá garantizar el bienestar y la calidad de vida de nuestras mascotas.