Tupa explicó que el 90 por ciento de los 5 mil productores de arroz asociados a Fenca cultiva arroz de secano, es decir que dependen solamente de las lluvias para el riego, y sólo 10 por ciento trabaja con tecnología de riego “que está en manos de los (productores) japoneses”.
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En Bolivia con tecnología para riego, el arroz costaría 50% menos
Añadió que la tecnología para el riego se hace inaccesible para la mayoría de los productores porque requiere “mucha infraestructura” y señaló que para implementarla se necesita aproximadamente 1.000 dólares por hectárea.
Tupa informó que, según información ofrecida por el Gobierno, se dispone de fondos para implementar proyectos de riego.
“Hemos visitado (a representantes del Gobierno) y ahora tenemos que trabajar con los productores para que den 20 por ciento como aporte”, señaló.
La falta de agua para riego, además de otros problemas que aquejan al sector como los precios, ocasionó que el rendimiento de la producción bajara este año en 30 por ciento con relación al del año pasado.
“Sólo podremos garantizar el abastecimiento y el rendimiento de la producción cuando tengamos sistema de riego”, dijo Tupa.
Detalló que en la temporada 2012-2013 la superficie sembrada llegó a 116.000 hectáreas, lo que significa 300.000 hectáreas menos que la superficie sembrada en la temporada 2011-2012.
Las zonas arroceras de Santa Cruz son San Pedro, Santa Rosa, San Julián, San Carlos, Yapacaní y Guarayos, donde se siembra el 70 por ciento de la producción nacional de arroz.
El mercado interno nacional consume 460.000 toneladas anuales de arroz blanco pelado, pero la producción deficitaria alcanza sólo a 288 mil toneladas.
Producción sin incentivos
La presidenta de Fenca, Salomé Tupa, dijo que la baja producción de arroz se debe a varios factores, entre ellos los fenómenos climáticos como las inundaciones y sequías; pero también a la falta de incentivos, como facilidades para exportar los excedentes.
Estos factores, añadió, son los que contribuyeron a que decenas de asociados dejaran de sembrar arroz para migrar a otros cultivos más rentables como la soya.
Ese déficit en la producción, dijo Tupa, es aprovechado por los comerciantes mayoristas, quienes a mediados de este año habrían introducido de contrabando grandes volúmenes de arroz procedente de Argentina, Brasil y Perú.
Refirió que los contrabandistas llegaron al extremo de llevar el arroz extranjero para mezclarlo en los ingenios con el arroz nacional para que pase desapercibido.
“Como no hay ningún control, nadie sabe en qué condiciones está llegando ese arroz, porque nadie hace ningún análisis sanitario”, añadió.
LosTiempos.com