En otras noticias de marzo, Netflix estrenó dos destacadas películas latinoamericanas: la vibrante "Simón", realizada por venezolanos en Estados Unidos, y la conmovedora "Tótem", dirigida por la talentosa Lila Avilés. Ambas películas han sido muy aclamadas y continúan acumulando reconocimientos.
Netflix sorprende con dos producciones latinoamericanas
En el catálogo de marzo, destacan en Netflix "Simón", debut del venezolano Diego Vicentini, y "Tótem", obra de la directora mexicana Lila Avilés.
"Tótem", por ejemplo, fue seleccionada para la lista corta de candidatos al premio Oscar a la Mejor Película Internacional, compitiendo con otras 91 películas antes de entrar en la preselección de 15.
El tráiler de "Tótem", disponible en Netflix
Dirigida por Lila Avilés, explora diferentes temas. Una niña acompaña a su madre a la casa de su abuelo, donde las tías están organizando una fiesta de cumpleaños para el padre de la niña. Pronto se revela que el hombre está enfermo, al igual que su madre, pero este hecho se menciona de manera sutil, ya que los adultos prefieren ser discretos al respecto.
La película se desenvuelve con insinuaciones y sutilezas, explorando las emotivas luchas de la familia, la exploración de opciones de tratamiento alternativas, la llegada de los invitados y la paciente resignación del enfermo, quien acepta los homenajes con una sonrisa que refleja calma y tristeza.
Avilés demuestra una gran habilidad para capturar los matices y la personalidad de cada personaje, otorgándoles relevancia incluso a aquellos con un papel secundario. Su manejo cuidadoso de la cámara y su enfoque lleno de ternura y sabiduría resaltan en cada escena. Talentos como el suyo son escasos, por eso es importante reconocer su valía.
"Simón", la otra opción presentada por Netflix
Filmada en Miami, "Simón", dirigida por el debutante Diego Vicentini, narra la historia de un joven que enfrenta dificultades al solicitar asilo mientras lidia con el trauma de su tiempo en prisión y el sentimiento de culpa por haber expuesto a su familia al peligro en su lucha contra el régimen. La película denuncia el abuso por parte de los guardias penitenciarios y cuestiona el idealismo extremo de algunos opositores políticos.
Los elementos dramáticos son simples pero funcionales. Destaca el director de la prisión, quien evita referirse a la "dictadura" y admite abierta y honestamente: "Esto es un negocio". Es notable que la película haya logrado proyectarse en Venezuela, sin restricciones y con una buena recepción por parte del público, a pesar de las expectativas.