Lavar las toallas puede parecer una tarea simple, pero muchas veces, al sacarlas del lavarropas descubrimos que no quedan tan suaves como quisiéramos. Sin embargo, existe un truco sencillo y efectivo que te ayudará a mantenerlas suaves y es algo que pocos conocen.
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Ni suavizante ni agua caliente: cómo lavar las toallas para que queden más suaves
Con simples trucos, te contamos la solución para que las toallas no queden "acartonadas" cada vez que las lavás.
Para lograr que tus toallas queden suaves y esponjosas, la clave está en lavar las toallas con agua tibia, no caliente ni fría.
El truco para que las toallas te queden perfectas: agua tibia
Teniendo en cuenta que el agua fría no es tan efectiva para disolver los detergentes y eliminar la suciedad acumulada, lo que también puede dejar las toallas ásperas, lo ideal es usar agua tibia, entre 30° y 40°C, que es lo suficientemente cálida para limpiar y mantener las fibras suaves, pero sin causarles daño.
Además de la temperatura del agua, es importante evitar el uso excesivo de suavizantes. Aunque este producto promete dejar las toallas suaves, con el tiempo puede acumularse en las fibras y hacer que las toallas pierdan su capacidad de absorción.
En su lugar, se recomienda usar vinagre blanco como alternativa natural al suavizante. Un cuarto de taza de vinagre en el ciclo de enjuague ayudará a suavizar las fibras de las toallas, sin dejar residuos que puedan afectar su rendimiento o su textura.
Para asegurar que las toallas queden realmente suaves, es fundamental no sobrecargar el lavarropas. Dejá suficiente espacio para que el agua y el jabón circulen bien y que las fibras se muevan libremente. Cuando las saques de la lavadora, asegurate de secarlas a temperatura baja en la secadora o, si preferís secarlas al aire, sacudilas bien antes para que se esponjen.