La Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF) advirtió que “la función sanitaria que cumplen los farmacéuticos y el normal funcionamiento de los comercios habilitados para la venta de medicamentos está en peligro”, sus responsables admiten que la brecha se agranda “por una sucesión de situaciones vinculada con la inflación, el retraso en los pagos de las obras sociales, las bonificaciones y la presión fiscal”, entre otros factores relacionados con la actividad.
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La farmacia: en peligro
Por eso, la entidad reclama a los legisladores y a las autoridades sanitarias provinciales y nacionales “mayor atención a los reclamos que realizan los farmacéuticos para hacer más sustentable este Servicio Público Impropio fundamental para el sostenimiento de la Salud Pública y para salvaguardar la red de contención sanitaria que recibe la población”.
Los farmacéuticos reiteraron su preocupación por las demoras en los pagos que debe realizar el PAMI (que representa hasta el 80% de la comercialización para algunas farmacias. “los socios de FACAF asumieron su responsabilidad para sostener el sistema durante la grave crisis de principios de siglo pero ahora esta situación representa el principal ítem de la ruptura de la renta farmacéutica y es urgente la aplicación de medidas por parte del Estado para salvaguardar una función fundamental en la cobertura de salud que reciben los ciudadanos”, explicó el presidente de FACAF, Miguel Ángel Lombardo.
El dirigente enumeró otros factores que condicionan además la rentabilidad de las farmacias y que han llevado al cierre de centenares de comercios en la Capital Federal y el resto del país con el consecuente impacto sobre las fuentes de trabajo. Lombardo sostuvo que los pacientes con obras sociales y especialmente los afiliados de PAMI saben nunca lo hemos dejado de atender.
El titular de la federación agregó que “hacemos aportes que salen de nuestros márgenes a la salud social, no podemos descargar IVA porque el medicamento no lo contiene en su tramo minorista, las alícuotas del impuesto al débito bancario es el más alto de la cadena de valor, los aportes patronales son iguales a los de cualquier empresa cuyos objetivos no tienen nada que ver con la salud pública y en los últimos años hemos dado a los trabajadores su merecido aumento salarial.
Pero desde los poderes del Estado no hemos obtenido respuestas a nuestros reclamos”, insistió Lombardo.
De acuerdo con los datos que registra la entidad, el consumo de medicamentos bajo receta pasó de crecer un 9% en 2011 a aumentar sólo 3% en 2013. Y esa tendencia se mantiene en baja en lo que va de 2014. Para el presidente de la entidad que representa a más de 5.000 farmacias en todo el país, “si no se modifica esta ecuación económica, el negocio de la venta de medicamentos en farmacia estará en vías de extinción, así como la función sanitaria que cumplen los profesionales”.