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4 de septiembre de 2026 - 12:17 Personas.

A 12 años de su muerte, el último concierto de Gustavo Cerati y los días que marcaron su despedida

El líder de Soda Stereo ofreció en Caracas el recital que terminó siendo el último de su vida y, tras sufrir un ACV, permaneció 1571 días en coma.

El 4 de septiembre de 2014, Gustavo Cerati falleció a los 55 años, después de haber permanecido 1571 días en coma, período que equivalió a algo más de cuatro años desde el ACV que había sufrido. La muerte ocurrió a raíz de un paro cardiorrespiratorio en la habitación 116 de la Clínica ALCLA, ubicada en Buenos Aires.

Allí se encontraba internado luego de haber sido trasladado desde Venezuela, donde el 17 de mayo de 2010 había sufrido un accidente cerebrovascular (ACV).

El último concierto de Gustavo Cerati antes del ACV

A 12 años de su muerte, los últimos momentos de Gustavo Cerati como músico en actividad, el grave episodio de salud que sufrió y las personas que permanecieron a su lado durante su prolongada internación permiten reconstruir los acontecimientos que marcaron la etapa final de la vida del referente de Soda Stereo.

La historia de ese último tramo comenzó el 15 de mayo de 2010, cuando el cantante se presentó en Caracas para brindar el concierto que, sin saberlo entonces, terminaría siendo el último de su trayectoria. El show tuvo lugar en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar.

La presentación se realizó en el marco de la gira Fuerza Natural, que había comenzado en 2009 con el objetivo de recorrer el material de su quinto disco como solista. Para Cerati, aquel álbum representaba una suerte de resumen de su carrera musical.

Con un atuendo completamente blanco, el artista salió al escenario y dio inicio al espectáculo con el tema que llevaba el mismo nombre que el álbum. A lo largo de la noche interpretó 25 canciones acompañado por varios de los músicos que habitualmente integraban su banda, entre ellos Richard Coleman, Fernando Samalea, Gonzalo Córdoba y Anita Álvarez de Toledo.

El repertorio que marcó su despedida

El comienzo del espectáculo estuvo centrado exclusivamente en Fuerza Natural. Cerati respetó la secuencia original del disco y presentó canciones como “Magia”, “Deja vú” y “Cactus” siguiendo el mismo orden en que aparecían en el álbum, una decisión que había mantenido como parte de la propuesta de la gira.

Más adelante, el repertorio se amplió con composiciones de Bocanada, Ahí vamos y Amor amarillo. También hubo lugar para “Tratame suavemente”, uno de los clásicos de Soda Stereo, que el músico había sumado a sus presentaciones con un propósito particular: utilizar por primera vez en directo una guitarra doble cuello Mosrite.

Mientras interpretaba “Lago en el cielo”, una de las canciones que más disfrutaba, Cerati se permitió una improvisación especialmente prolongada, muy por encima de lo que había hecho en las anteriores presentaciones de la gira. “Esa noche, en Caracas, el solo de viola que se mandó fue muchísimo más largo que de costumbre”, recordó Richard Coleman en Cerati, conversaciones íntimas, el libro escrito por Gustavo Bove.

Aquella terminaría siendo la última canción que el músico interpretaría en su vida. El espectáculo concluyó con una escena que, en ese momento, nadie podía imaginar que tendría carácter de despedida: Cerati se llevó una mano al corazón, envió un beso hacia el público y cerró la noche con un “Hasta la próxima, chau”.

La noche en que todo cambió después del show

Tras la presentación del 15 de mayo, el backstage quedó envuelto en un ambiente festivo, marcado por una cena y distintos momentos compartidos con seguidores. En medio de ese cierre de la gira, Cerati recibió a último momento la invitación para sumarse a la foto grupal y terminó ubicado detrás de su sonidista, Adrián Taverna. “El primer disparo de la cámara salió sin flash, así que Samalea pidió que nadie se moviera.

Cuando Taverna se giró para dirigirse a Gustavo, advirtió que algo no estaba bien: el músico tenía el rostro pálido y la "mirada completamente desorbitada”, relató Juan Morris en su biografía sobre el artista. Cerati quiso contestarle, aunque ya no lograba hablar con claridad. Luego se dirigió hasta su camarín y, pocos minutos más tarde, fue encontrado tendido sobre un sillón, con la camisa desabrochada y la boca ligeramente abierta.

Ante la urgencia de la situación, Cerati fue trasladado para recibir atención médica e ingresó inicialmente al Centro Médico La Trinidad. Sin embargo, el establecimiento atravesaba en ese momento un corte de electricidad, por lo que debió ser llevado de manera provisoria a otra clínica. Posteriormente regresó a La Trinidad, donde quedó internado en la suite presidencial.

Los estudios médicos determinaron que Cerati había sufrido una isquemia cerebral, que posteriormente provocó un infarto de gran extensión en el hemisferio izquierdo y afectó también el tronco encefálico. En las horas posteriores al episodio, el músico logró recuperar parte de la conciencia. Aunque no podía expresarse verbalmente, encontraba otras formas de comunicarse mediante gestos; además, pudo alimentarse con asistencia e incluso mirar televisión acompañado por Taverna.

El largo camino de Cerati durante su internación

Sin embargo, el 17 de mayo su estado volvió a agravarse a raíz de un nuevo episodio que provocó un edema cerebral y aumentó la presión contra el cráneo. La situación hizo necesaria una intervención quirúrgica de urgencia al día siguiente, el 18 de mayo. La intervención no logró revertir el cuadro y Cerati cayó en coma.

Cerati continuó bajo atención médica en Caracas hasta el 7 de junio de 2010, fecha en la que fue llevado a Buenos Aires en una aeroambulancia. Su primera escala en el país fue la clínica de rehabilitación Fleni. Durante los días iniciales de esa etapa, su cuerpo presentaba fuertes espasmos que incluso hacían que su torso se elevara de la cama, mientras distintos medios difundían versiones acerca de supuestos excesos relacionados con el consumo de sustancias durante la gira.

Hacia finales de octubre de ese mismo año, Cerati fue derivado a la Clínica ALCLA, donde quedó internado en el primer piso y pasó por tres habitaciones diferentes durante el resto de su vida. Tras un episodio en el que una persona ingresó al lugar sin autorización, se colocó un lector de huellas digitales en la puerta de su habitación. Desde entonces, el acceso quedó restringido a sus familiares y a quienes figuraban previamente registrados en una planilla.

En los primeros años de su prolongada internación, las personas de su círculo íntimo mantuvieron una presencia permanente y organizaron una rutina de visitas frecuentes. Entre ellas estaba su madre, Lillian Clarke, quien se trasladaba todas las tardes desde su vivienda en Villa Ortúzar hasta la clínica.

Durante ese período, su hijo, Benito Cerati, y sus hermanas Laura y Estela se organizaron para acompañarlo y repartirse las visitas junto con otros integrantes de la familia. Laura, además, había sido quien firmó la autorización necesaria para que Cerati fuera sometido a la cirugía de urgencia en Venezuela.

El círculo de amistades también tuvo una presencia habitual durante la internación. Entre quienes acudían con mayor frecuencia se encontraban Adrián Taverna, el diseñador de imagen Oscar Roho, el baterista Pedro Moscuzza y el músico Leandro Fresco. En cambio, sus antiguos compañeros de Soda Stereo, Zeta Bosio y Charly Alberti, lo visitaban con una frecuencia menor.

Los últimos años y la despedida de un ícono del rock

En junio de 2011, Luis Alberto Spinetta se acercó a visitarlo y le obsequió una guitarra. A medida que transcurrieron los meses, los informes sobre su estado de salud continuaron sin modificaciones: los médicos hablaban de un daño cerebral extenso y no registraban signos de una evolución clínica favorable.

El 4 de septiembre de 2014 se confirmó el fallecimiento de Cerati, provocado por un paro cardiorrespiratorio, apenas un mes después de que el músico hubiera cumplido 55 años.

Durante esa misma jornada, los restos del músico fueron trasladados a la Legislatura de Buenos Aires, donde se realizó el velatorio. Miles de seguidores se acercaron para despedirlo y formaron una extensa fila que ocupó varias cuadras, a pesar de la lluvia. Entre quienes estuvieron allí se encontraban su madre, sus hermanas, Benito Cerati, su expareja Cecilia Amenábar y amigos cercanos como Roho y Taverna.

La muerte de Cerati también generó numerosas muestras de pesar dentro del ambiente musical. Ese día, Shakira lo recordó como “la figura del rock en español más representativa”, mientras que Charly García destacó su importancia al describirlo como “un arquitecto de la música”.

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