Mario Humberto Lobo nació en San Salvador de Jujuy el 21 de agosto de 1964 y, tal vez fue algo del destino, que unió su apellido al club que lo hizo ídolo porque a los 12 años, Mario Lobo le dijo a un amigo que iba a jugar en esa cancha, mientras pasaban por el 23 de agosto.
- Todo Jujuy >
- Podcast >
Mario Lobo: de histórico goleador a concejal de la ciudad
El papá de Mario era tucumano y se vino a Jujuy a jugar al fútbol en Gimnasia pero nunca pudo debutar. Él cuenta que, de chico, a veces solo tenía mate cocido y pan para comer. Pasó su infancia entre su casa de Santa Rosa y la de su abuela, en San Pedrito. Del barrio tiene los mejores recuerdos, porque jugaba al fútbol todos los días.
Desde aquí llegó a Independiente pero al final eligió jugar en Gimnasia, donde brilló y rompió redes en los ‘90: a Boca en la Bombonera, a River en el Monumental, a San Lorenzo en el Gasómetro, a Racing en un clásico de Avellaneda. Y con todo eso, dice que lo que más lo llena de orgullo son sus guisos de arroz.
Mario Lobo tuvo que dejar la Secundaria, empezó a jugar en el Club Policial y le dieron un trabajo de mensajero. Debutó a los 17 y a los 18 se fue a Buenos Aires a hacer la colimba. Dice que lloraba todas las noches pero que también jugaba mucho al fútbol. En el 85, seis meses después de volver de la colimba, entró a Gimnasia. Por el pase, a Policial le pagaron seis pares de botines y cinco pelotas.
Jugó un par de temporadas con Gimnasia en la B Nacional y le llegó la oportunidad de probarse en Independiente. Firmó a préstamo por un año y meses después lo compraron en 30 mil dólares.
En Independiente jugó 24 partidos, hizo algunos goles. Se fue al Sporting de Cristal, de Perú, para jugar la Libertadores y también le hizo dos goles a Boca en la Bombonera. Volvió al Rojo, estuvo un par de meses y llegó la oferta a préstamo de Japón. Cuando volvió, Independiente lo quería de nuevo, pero él quiso quedarse en Jujuy. Le rescindieron el contrato y firmó de nuevo con Gimnasia.
Y la rompió: los registros oficiales dicen que es el máximo goleador histórico con 141 goles, 46 en Primera División.
En las últimas elecciones legislativas ganó un puesto de concejal de la ciudad. El 10 de diciembre asume ese cargo y él sigue orgulloso de sus guisos de arroz y dice, que en Jujuy dicen, que acá es más famoso que el Burrito Ortega.