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6 de septiembre de 2023 - 18:43 Salud.

¿Qué es lo que nunca hay que hacer cuando un hijo está enfermo?

La tos, la fiebre y los mocos son síntomas comunes y previsibles en los niños, pero aún así, pueden ser motivo de inquietud para muchos padres.

Es común y natural que, especialmente durante los primeros años de vida, los niños experimenten enfermedades. A pesar de su previsibilidad, la fiebre en los niños suele generar inquietud en los padres. Esto se debe a la preocupación por ver a un hijo en un estado de ánimo decaído o incómodo, además de la incertidumbre acerca de cómo abordar la situación.

Aunque algunas situaciones no requieren una visita a la sala de emergencias y pueden ser manejadas con una simple llamada o mensaje al pediatra, muchas personas se sienten tan abrumadas que llegan a olvidar cómo abordaron la situación anterior cuando el niño experimentó algo similar.

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Kelly Fradin es una pediatra especializada en cuidados complejos, con formación en la Universidad de Harvard. Además de ser madre de dos hijos, es autora del libro "Paternidad avanzada: consejos para acompañar a los niños en situaciones de diagnósticos, diferencias y desafíos de salud mental". A continuación, comparte cinco acciones que realiza cuando sus propios hijos se enferman.

1- Si tienen fiebre pero están durmiendo, no los despierta para darles medicación.

“Dormir es importante para la curación, la recuperación y el crecimiento”, comenzó a explicar la especialista en CNBC News. Y si bien reconoció que como padres puede ser difícil conciliar el sueño cuando un hijo tiene tos o congestión, aconsejó: “Puede dar miedo que un niño tenga temperatura alta, pero si está cómodo y descansa, no es una emergencia que requiera medicación en ese momento”.

Al brindarles la oportunidad de descansar, es factible que su sistema inmunológico se encuentre en una mejor posición para desempeñar su función y contribuir en la lucha contra los virus.

2- En caso de que perciba su incomodidad, no vacila en administrarles medicamentos destinados a mantener la fiebre bajo control.

“Si su hijo tiene fiebre y respira más rápido o con más dificultad, bebe menos líquidos o tiene problemas para descansar, no dudaría en darle medicamentos seguros y eficaces de uso generalizado, como paracetamol o ibuprofeno, para promover su comodidad”, afirmó la pediatra.

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Estos son fármacos que se consideran esenciales en los hogares con niños pequeños, y el pediatra de confianza generalmente proporciona a los padres las indicaciones necesarias para identificar cuándo es apropiado administrarlos sin requerir una consulta médica.

Ahora, “si el pequeño está tomando estos medicamentos tres o cuatro veces al día, durante más de tres días, y el malestar no cede, probablemente sea hora de consultar al médico”, enfatizó Fradin.

3- Siempre presta más atención a cómo se ve el niño que a su temperatura.

Los termómetros no son los dispositivos más confiables para evaluar la salud de un niño. “He recibido muchas llamadas telefónicas de padres en pánico que ven un número alto, pero siempre recomiendo que observen a sus hijos antes de entrar en pánico”, reflexionó la pediatra.

Si el niño se siente bien, su respiración es normal y está adecuadamente hidratado, es probable que no sea una situación de emergencia desde su perspectiva. Sin embargo, “si se lo ve muy enfermo, aunque su termómetro indique que no tiene fiebre, es posible que necesite atención médica”, señaló.

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4- Sólo usa miel para aliviar la tos (y nada más)

“Los medicamentos contra la tos pueden hacer más daño que bien, y la Academia Estadounidense de Pediatría los desaconseja”, destacó Fradin en este punto.

“Los jarabes para frenar la tos que contienen muchos medicamentos en un solo producto pueden aumentar el riesgo de cometer un error de medicación -detalló la experta-. Por ejemplo, si le dio un antitérmico por fiebre previamente a un niño y luego su medicamento para la tos también tiene paracetamol como ingrediente clave, podría provocar una sobredosis”.

Para ella, “agregar ingredientes adicionales como melatonina o sauco no siempre tiene sentido y no se ha demostrado que sea más efectivo que los jarabes para la tos más simples”.

“En niños mayores de un año, utilizo exclusivamente miel o jarabe para la tos con miel como ingrediente principal -destacó en ese sentido-. Se ha demostrado que funcionan tan bien como otros medicamentos, pero con menos riesgos”.

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5- No mide los medicamentos en cucharaditas.

Cerca de 700.000 niños experimentan incidentes de administración de medicamentos incorrectos anualmente, según señaló Fradin. Además, mencionó que "los niños pequeños corren el mayor riesgo ya que a menudo tienen múltiples cuidadores que tal vez no controlan quién les dio qué y cuándo, a pesar de sus mejores esfuerzos”.

Además, se agrega la complicación relacionada con la administración de fármacos en forma líquida. “Las dosis para niños varían según la edad y el peso. Las cucharaditas son de diferentes tamaños y las cucharaditas y las cucharadas también se mezclan - señaló la pediatra respecto a la importancia de medir las dosis de los jarabes en mililitros para garantizar una dosificación precisa y prevenir errores. Para esto, muchos medicamentos incluyen en su envase tapas trasparentes dosificadoras.

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