ver más
19 de junio de 2025 - 11:18 Mascotas.

Según la ciencia, ¿Dónde tienen que dormir los gatos en las noches de mucho frío?

Estos animales necesitan un lugar cálido y protegido para evitar la hipotermia en bajas temperaturas. La mayoría de los gatos son vulnerables al frío intenso.

Con la llegada del frío, quienes tienen gatos en casa suelen cuestionarse cuáles son las mejores formas de cuidar a sus mascotas para protegerlas de las bajas temperaturas. Contrario a la idea de que estos optan por el clima frío, los estudios indican que la mayoría son vulnerables al frío intenso y necesitan cuidados especiales para su salud durante el invierno.

Los gatos son vulnerables al frío nocturno y requieren ambientes cálidos para dormir durante el invierno.

Síntomas de congelación en gatos

La caída de la temperatura ambiental puede resultar especialmente peligrosa para los gatos, ya que la exposición prolongada a climas muy fríos puede provocarles síntomas de hipotermia. La temperatura corporal normal de un gato oscila entre 37.7 y 38.9 grados centígrados; si desciende a un rango de 35.5 a 37.7 grados, podría indicar un cuadro leve de hipotermia.

Cuando la temperatura interna baja hasta los 32 grados, la situación se vuelve crítica y requiere atención veterinaria urgente debido al riesgo de congelamiento. Algunas señales que pueden alertar a quienes cuidan a los gatos incluyen temblores continuos, una postura muy encogida al dormir, respiración lenta y, especialmente, la sensación de frío en las orejas y las almohadillas de las patas.

En casos extremos, los gatos más vulnerables pueden presentar resequedad en la piel. Los expertos aconsejan revisar estas zonas del cuerpo como una forma sencilla de identificar si el frío intenso está afectando al animal.

Los refugios improvisados en estantes, cajas o camitas altas crean zonas seguras y acogedoras para el descanso felino.

Lugares ideales para que los gatos duerman durante las noches frías

Garantizar un ambiente apropiado es clave para cuidar la salud de los gatos en invierno. Aunque algunos felinos toleran temperaturas bajas, permitir que duerman al aire libre no es una opción recomendada. El lugar ideal para que se reposen por la noche debe ser tranquilo, seguro, cálido y resguardado de corrientes de aire.

Los gatos suelen preferir espacios elevados dentro del hogar, como estantes firmes o camas ubicadas en altura, porque desde allí sienten mayor protección y comodidad.

Especialmente en ambientes fríos, proporcionar mantas gruesas, tejidos suaves o incluso cobertores térmicos puede aumentar significativamente el bienestar de los gatos durante el descanso. Las razas con poco pelaje, como el sphynx o gato esfinge, son particularmente susceptibles al frío y demandan mayor protección y abrigo.

La mayoría de los gatos prefieren descansar en lugares elevados, donde se sienten más protegidos y seguros.

En caso de que el animal rechace ser cubierto, es fundamental que disponga al menos de colchones, mantas y superficies cálidas para evitar que la exposición continua al frío perjudique su salud y calidad de sueño.

Cómo afecta a los gatos el cambio de estación

Con la llegada de las estaciones más frías, los gatos también experimentan ajustes para enfrentar la disminución progresiva de las temperaturas en otoño e invierno. En esta época, la mayoría de los felinos cambia su pelaje por uno más grueso y abundante, lo que les brinda mayor protección ante el frío.

No obstante, aunque estas transformaciones les ofrecen cierta defensa, no los hacen completamente inmunes a las inclemencias, por lo que pueden verse afectados negativamente si no cuentan con un ambiente adecuado que los resguarde.

Ciertas razas destacan por su mayor resistencia al frío debido a sus características genéticas. Por ejemplo, el siberiano, el Maine Coon y el Bosque de Noruega se distinguen por su abundante pelaje y su habilidad para adaptarse a climas fríos.

Colocar mantas gruesas o térmicas sobre las áreas de descanso ayuda a mantener la temperatura corporal de los felinos.

Por el contrario, los gatos sin pelo o con poca cantidad, como el sphynx, necesitan cuidados especiales para afrontar los cambios de estación, ya que son especialmente vulnerables a enfermedades relacionadas con las bajas temperaturas.

La bajada de la temperatura también influye en el comportamiento de los felinos: suelen buscar más lugares cálidos, prefieren descansar en zonas protegidas y disminuyen su nivel de actividad cuando el frío es intenso.

Cómo varía la alimentación de los gatos en estaciones frías

En los períodos más fríos del año, algunos felinos tienden a incrementar su ingesta alimentaria para compensar el mayor consumo energético que implica mantener su temperatura corporal estable. Esta necesidad energética adicional generalmente se satisface con una alimentación ligeramente más rica en calorías, aunque es fundamental realizar estos cambios bajo la orientación de un veterinario para prevenir el riesgo de obesidad u otros desequilibrios nutricionales.

Una dieta equilibrada y ligeramente más calórica durante el invierno ayuda a los gatos a mantener su temperatura corporal y afrontar el gasto energético adicional que supone el frío.

Expertos en salud animal indican que, debido al cambio climático estacional y al aumento del esfuerzo para regular su temperatura, puede ser necesario adaptar la dieta para asegurar un aporte calórico adecuado, especialmente en gatos con una mayor actividad relacionada con la termorregulación. Además, es crucial garantizar que tengan acceso constante a agua limpia y fresca, tomando precauciones para que el agua no se congele si el recipiente está ubicado en zonas frías o al aire libre.

¿Es recomendable ponerle abrigos a los gatos?

Para los gatos con poco pelo o sin pelaje, como el sphynx, utilizar ropa o mantas resulta una solución útil para protegerlos durante el invierno. En el caso de otras razas, ofrecerles una manta para que se arropen mientras descansan puede mejorar su comodidad, siempre y cuando el animal no muestre signos de molestia o rechazo.

En general, vestir a los gatos con prendas no es recomendable, ya que su pelaje natural y la piel les brindan la protección necesaria contra el frío. Añadir ropa puede interferir con su capacidad para mantener la temperatura corporal adecuada y alterar su sistema natural de regulación térmica.

El uso de abrigos no es necesario y puede causar incomodidad al gato.

Asimismo, el uso de prendas limita la libertad de movimiento propia del gato, una criatura de piel extremadamente flexible que requiere estirarse, brincar y desplazarse con soltura.

Al impedir estas acciones naturales, la vestimenta puede generar malestar, ansiedad y tensión en el felino. Además, puede afectar sus hábitos instintivos, como el aseo personal, ya que los gatos dedican buena parte del día a lamerse para cuidar su pelaje, tarea que se dificulta considerablemente cuando llevan ropa puesta.

Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.
Temas
Seguí leyendo

Lo destacado

EN VIVO