Una perra llamada Moka captó la atención en TikTok gracias a un video que llegó más de 8,6 millones de visualizaciones. En la grabación, compartida por @jimmydegod, se puede ver cómo su dueño interrumpe una y otra vez los intentos de la mascota por bostezar, lo que provoca reacciones que provocaron risas y comentarios entre los usuarios.
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Su perra quería bostezar, ella lo impedía, y el intercambio fue furor en redes
El clip, que sumó millones de reproducciones, captura el instante en que la perra intenta bostezar sin lograrlo, lo cual provocó un debate en la red social.
En el clip, el chico menciona que su perra "está enojada porque no la dejo bostezar", mientras coloca su mano sobre la boca del canino cada vez que intenta hacerlo. La reacción de Moka, que consiste en miradas intensas y un evidente agotamiento que la lleva a tumbarse, fue vista como cómica por los espectadores.
Reacciones y comentarios
El clip, que se hizo viral en poco tiempo, no solo acumuló millones de reproducciones, sino que también provocó numerosas interacciones. La publicación obtuvo más de 1,2 millones de “me gusta” y cientos de comentarios.
Entre las respuestas más notables, los internautas han compartido comentarios como “Su carita de ‘ya déjame en paz’”, “Bostecé por ella” y “Pídele perdón”. Estas reacciones evidencian el efecto emocional y cómico que el video ha provocado en la audiencia, donde los usuarios se animaron a compartir sus propias versiones de lo ocurrido.
En un segundo clip, el productor de contenido presentó un final distinto. En esta ocasión, dejó que Moka bostezara sin ser interrumpida, lo que aparentó tranquilizar a la perra.
Una relación única entre esta perra y su dueño
Aunque este nuevo video no logró la misma popularidad que el primero, cumplió con el propósito de concluir la historia y evidenciar que el dueño estaba dispuesto a corregir su actitud. Este acto fue apreciado por los seguidores, quienes expresaron su gratitud por permitir que la mascota disfrutara de su momento de descanso.
La fusión de comedia, dulzura y la singularidad de Moka fue fundamental para el triunfo del contenido. El propósito original del video era únicamente mostrar un instante común con su perro, pero la reacción abrumadora del público sobrepasó todas las previsiones.
En esta ocasión, un acto tan habitual como bostezar se transformó en el centro de un diálogo que abarcó a millones de individuos. Asimismo, el video creó una oportunidad para meditar sobre la conexión entre los seres humanos y sus animales, subrayando la relevancia de honrar sus necesidades y conductas innatas.