Una noche de sueño se divide en ciclos de aproximadamente 90 minutos, y se necesitan al menos cinco de ellos, cada uno con una función restauradora específica, para lograr una secuencia completa de reparación. Esto quiere decir que se necesitan al menos siete horas de sueño ininterrumpidas para alcanzar el objetivo.
¿Dormís lo suficiente?
¿Estás durmiendo mucho menos de eso? Entonces es hora de tomarse en serio la noche, pues con cada hora menos de sueño que tengas, más son las consecuencias negativas que se acarrean sobre tu cuerpo y psique.
Durante el sueño profundo, o alrededor del ciclo cuatro, se lleva a cabo la restauración o reparación física del organismo. Evidencias científicas demuestran alteraciones cognitivas que se presentan como consecuencia de la falta de sueño, entre ellas una baja en el rendimiento intelectual y la preponderancia de estados de ánimo de irritabilidad y depresión.
Luego de esto se dice que comienza la restauración de la función cognitiva, que en teoría incluye los procesos de memoria, concentración y aprendizaje. Lo que se ha demostrado es que el sueño cumple una función importante a la hora de utilizar la información recibida durante el día para su posterior procesamiento, lo que contribuye a mejorar funciones cognitivas de muy alto nivel, como lo son la toma de decisiones y el razonamiento.
Fuente: Estética y Salud