Carlos Alejandro Colque es un vecino que ayuda de manera desinteresada a los chicos de aquel sector. Realiza una tarea comunitaria limpiando una plaza de la peatonal 39 del primer sector, para que los vecinos puedan disfrutar de la misma.
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Un vecino de las 820 viviendas arregla una plaza para los chicos del lugar
Recuerda que “desde los 12 años ayudaba a un abuelo llamado Virgilio Paz a limpiar esa plaza para que los más chicos pudieran disfrutar de la misma. Después de que Don Virgilio falleció la plaza quedó medio abandonada”.
“Un día, un chico que pasaba por el lugar se lastimo con un pedazo de vidrio de una botella que arrojaron en el lugar y ahí decidí comenzar a ayudar para que los vecinitos puedan tener un espacio de recreación”.
“Esto lo hago para que los niños que viven en ese sector y de otros lugares de Malvinas puedan disfrutarlo, ya que es el camino obligado de muchos que van a comprar a la calle Mejías”.
“Limpio la plaza dos veces por semana, puse algunas plantas para que quede mejor y se pueda disfrutar. Antes hasta los vehículos pasaban por ahí, esto es una zona peatonal, pero lo mismo lo hacían y los chicos se asustaban, por eso pusimos unos canteros para que no lo utilicen de enlace entre la Avenida 10 de junio y calle Mejías.
Sentirse útil en la comunidad
Carlos Alejandro Colque tiene 48 años, tiene problemas de epilepsia y un daño neurológico que le impidió poder conseguir algún trabajo y tocar puertas de manera infructuosa para tener una salida laboral.
La ayuda que recibe es mínima para poder solventar los gastos diarios y eso es una necesidad que le preocupa en estos tiempos. Sin embargo, esta tarea voluntaria de mantener un pequeño espacio verde para los chicos de las 820 viviendas puedan disfrutarlo, lo ayuda de manera importante. “Lo de la plaza viene también para crearse una obligación y sentirse útil en la comunidad; y también para no caer en una depresión por mi situación”. Carlos no recibe ayuda de nadie para mantener la plaza, salvo algunos vecinos que lo acompañan en el mantenimiento del lugar.
Una historia de vida que sirve para que los jujeños acompañemos a quienes, de manera desinteresada, tratan de ayudar al vecino y a los chicos de los barrios para que puedan recrear en un lugar de esparcimiento y alegría, pero que se mantiene a pulmón.